Comunidad Valenciana, España|22 abril, 2012 0:43

“Barberá ha cuadruplicado la deuda y reducido a la mitad la inversión”

En pocos meses Joan Calabuig cumplirá un año al frente del grupo municipal socialista de Valencia. Asegura que la crisis y, sobre todo, la inacción del Gobierno del PP, debilitan la posición de la tercera capital de España. “Lo ocurrido en los últimos años ha sido de una desorientación tremenda”, dice del equipo que lidera Rita Barberá.

Pregunta. ¿Cree útil una oposición pactista en un ayuntamiento donde el PP gobierna con mayoría absoluta hace 20 años?

Respuesta. Lo normal es que cuando hay problemas graves que afectan a una ciudad, en este caso Valencia, se puedan alcanzar acuerdos. Pero aquí no ha habido manera de avanzar.

P. No está en el ADN de Rita Barberá el pactar con la oposición.

R. Pese a nuestra buena voluntad no hemos visto ninguna predisposición. Un elemento central para nosotros es el impulso de la economía y el empleo en la ciudad. Hemos intentado desbloquear asuntos como El Cabanyal, para generar actividad, pero ni en las cosas más sencillas ha sido posible, y a estas alturas será difícil llegar a acuerdos concretos. El PP de esta ciudad tiene una visión muy anquilosada.

P. Sin embargo, usted parece estar bastante de acuerdo con el modelo productivo de Barberá. El turismo, los granves eventos…

R. Lo que los ciudadanos de Valencia quieren de los socialistas es que seamos un partido que contribuya a que se genere actividad económica y empleo. El problema que hay no son los grandes eventos sino la renuncia del PP a hacer políticas activas de empleo y generar inversiones. Y pongo dos ejemplos: en el presupuesto municipal de 2012 se destina mucho más dinero a devolver créditos a los bancos que a inversiones. Y la consecuencia es que no se generará empleo en una ciudad de 80.000 parados. Me parece un drama. Y una segunda cuestión: la deuda de los años de gobierno del PP se ha multiplicado por cuatro y la inversión se ha reducido a la mitad. Es evidente que las prioridades de este ayuntamiento están equivocadas. Estamos endeudándonos en gasto corriente.

P. ¿Qué se está haciendo mal?

R. El Gobierno del PP presupuesta los gastos por debajo de la realidad. Si saben que algo costará 120, en el presupuesto ponen 100. Son siempre irreales y se va pasando la deuda de un año a otro y la pelota se va haciendo cada vez más grande. Es una operación de maquillaje que luego pagan los ciudadanos. En Madrid, seguro que hay mucha deuda, pero se ha visto la inversión en la M-30 o en el Ayuntamiento. Pero aquí de ese tipo de intervenciones, adjudicadas al Ayuntamiento, no hay ninguna. Las grandes inversiones en Valencia han venido de otras Administraciones.

P. Dice que los grandes proyectos los han financiado otras administraciones. ¿En este sentido, tiene justificación que un espacio como la dársena esté vacío, improductivo?

R. La política de confrontación del PP contra el anterior Gobierno socialista les ha costado dinero y empleos a los valencianos. Se han perdido millones para la rehabilitación de El Cabanyal por la falta de acuerdo y con el museo San Pío V hemos perdido otros 4,5 millones de euros. Aquí estaba el epicentro de las políticas de confrontación del PP y eso le ha costado a Valencia mucho. El caso de la dársena es un escándalo. La prioridad de la alcaldesa no era Valencia si no desgastar al Gobierno anterior. Por eso la dársena está así. Y en estos momentos ya no le puede echar la culpa a nadie porque la responsabilidad exclusiva es del PP.

P. El Gobierno de Mariano Rajoy ha cumplido 100 días y la impresión es que Barberá ha perdido su beligerencia.

R. No hay impresiones sino hechos. El primer presupuesto de Rajoy evidencia una caída importante de las inversiones del Estado en Valencia. Ni se ha vuelto a contemplar la del museo de San Pio V, ni un plan de rehabilitación para los barrios a la ciudad, ni mejoras en los accesos. Es evidente que la influencia de Barberá es la que es. No hay ningún ministro valenciano y hemos visto que temas estratégicos como el corredor mediterráneo han quedado en nada… ¿Dónde está toda aquella reivindicación tan enérgica? Más allá de las sensaciones, en política lo que no está en el presupuesto, no existe. Y es evidente que el presupuesto de Rajoy ha castigado a Valencia.

P. ¿Qué opina de la ampliación del Palacio de Congresos cuando hay otros auditorios vacíos?

R. En el caso del palacio tiene una gestión autónoma y normalmente son sus recursos los que deben financiar la ampliación. Nosotros votamos a favor pero dejamos claro que esa ampliación no debe afectar a los ciudadanos. Tenemos el Palau de la Música y a pocos metros el Palau de les Arts, con unas dimensiones desmedidas. O el Ágora, que no sabemos para qué será. No hay un plan estratégico y estamos dejando de lado las tecnologías, el ahorro energético, cosas que van más allá del turismo Creo que el Ayuntamiento debería haber jugado un papel de dinamizador de todas esas cosas, que es donde se van a generar los empleos del futuro, pero no lo ha hecho. No solo hay un proyecto agotado sino que lo ocurrido en los últimos años ha sido de una desorientación tremenda.

P. Algo harán bien, porque barren en las urnas.

R. Ha habido varias cosas que pueden explicar esa situación. La primera es que la ultima etapa de bonanza económica fue muy larga, nuestros parlamentarios denunciaban abusos y sobrecostes pero la repercusión fue pequeña porque el publico no estaba en disposición de escucharnos. Pensaban que las cosas iban bien, que se hacían cosas por Valencia y ellos veían que su situación económica personal avanzaba. Ahora la situación es otra. Hoy lo que defendemos tiene valor porque están siendo atacados los servicios públicos, la universidad. Además de esto, nosotros hemos hecho cosas mal. Hemos perdido mucho tiempo y presencia en los barrios.

P. Parece que la nueva dirección del PSPV duda sobre si seguir o no con el caso Gürtel. ¿Usted duda sobre el caso Emarsa?

R. Yo mismo en el pleno he denunciado la situación de Emarsa. Tenemos una postura dura de control y de denuncia de todo aquello que sea corrupción, pero una cosa es la acción de la justicia y otra cosa el control político, que es lo que nos corresponde. De la alcaldesa dije que tiene responsabilidad política en el caso Emarsa, la tiene porque varias de las personas que estaban allí eran personas muy cercanas a ella, dirigentes locales del PP o incluso un alcalde pedáneo nombrado por ella misma. Por tanto, tiene responsabilidad política y tiene que dar una explicación a los ciudadanos, que no ha dado. Debe explicar qué sabía de lo que pasaba en Emarsa, por qué no la controló, qué estuvo haciendo quien mayor responsabilidad tiene.

P. ¿Pero serán proactivos?

R. Vamos a seguir en la línea de exigir responsabilidades. Dicho esto, lo que los ciudadanos quieren ver, sobre todo de los socialistas, son alternativas de gobierno para impulsar la actividad económica y el empleo. Eso es lo que quieren, sobre todo. Si no tenemos credibilidad en eso, no podremos conformar una mayoría de cambio para 2015, que es a lo que aspiramos. Por tanto, a la hora de establecer una jerarquía de esfuerzos y prioridades, ésa será la primera.

P. Los socialistas y también Compromís y EU renunciaron al principio de mandato al escolta y al coche oficial. ¿A qué la cerrazón del PP de mantenerlos?

R. Yo vengo al Ayuntamiento en autobús o en metro, y creo que eso debe ser lo normal. No pido que la alcaldesa haga lo mismo. Ahora bien, en el caso del resto de concejales del PP, no debería de ser así. Lo normal es que cada concejal venga en el medio de transporte que considere oportuno y desde luego no creo que haga ninguna falta un escolta ni un coche permanente. Es absurdo que no se utilicen en el País Vasco y aquí se sigan teniendo.

P. ¿Qué pasara con el congreso de los socialistas en Valencia?

R. Necesitamos un proyecto de ciudad y de partido para Valencia. Lo esencial no puede ser un tema nominal de este o los otros. El partido en Valencia tiene que superar las estructuras internas tan cerradas, pero sobre todo no se puede mantener un partido tan pequeño en esta ciudad. Este partido tendría que tener miras más altas. Debería como mínimo quintuplicar el número de militantes para ganar presencia en la ciudad. Lo que no puede ser son los personalismos.

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��Barberá ha cuadruplicado la deuda y reducido a la mitad la inversión”

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