España, Paí­s Vasco|23 abril, 2012 0:31

“Días antes le veíamos raro, inquieto”

Durante las cuatro sesiones que durará el juicio con jurado popular comparecerán alrededor de una treintena de testigos. Entre otros, trece ertzainas, los tres forenses que analizaron el cuerpo de Cristina Estébanez y los cortes que sufrió su novio, así como el policía local de Durango que transitaba por la zona fuera de servicio y fue una de las primeras personas que ayudó a Aingeru, gravemente herido la tarde de aquel 6 de diciembre de 2010. También tendrán voz los miembros de la Policía Científica que tras los hechos accedieron al inmueble para recoger las pruebas que luego se remitirían al juzgado de Barakaldo que hasta ahora ha instruido el caso.

Del mismo modo, en el juicio comparecerán los padres de la víctima así como la familia y los amigos del acusado. Estos según se recoge en la declaración ante la Ertzaintza, reconocieron que “Seidel lo había organizado todo previamente”. “Días antes ya le veíamos raro, inquieto, no decía nada pero nos pidió material de escalada, mosquetones, cuerdas, una mochila, un coche, material que en su momento no entendimos para que lo necesitaba”, testificaron en comisaría. Y es que, tal y como se recogió en la fase de instrucción, el acusado accedió al domicilio de la víctima descolgándose por la fachada y forzando una de las ventanas del inmueble.

Horas antes habría dejado todo el material utilizado en una lonja de unos amigos donde también procedería a cambiarse antes de cometer el crimen. “No entendimos para qué tenía tanta insistencia en acceder a la lonja hasta que nos enteramos de lo que había pasado”, recuerda ahora su gente de su entorno.

En la actualidad, el presunto autor de los hechos continúa ingresado en la prisión de Basauri.

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