España, Galí­cia|22 abril, 2012 10:32

El Banco de España ignora la propuesta de NCG y apuesta por subastarla

Si algo se le puede reprochar al papel del Banco de España (BE) en su actuación durante la fusión de las cajas gallegas es la calculada ambigüedad de sus decisiones (que no de sus intenciones).

El guardián del sistema financiero español, que siempre estuvo en contra de la integración entre Caixa Galicia y Caixanova forzada por la Xunta por motivos políticos, volvió ayer a jugar con las palabras para decir que no acepta el plan propuesto por José María Castellano, presidente de NCG, sobre la entrada de fondos de capital extranjeros. Pero tampoco lo rechaza.

En un correo electrónico recibido el viernes por la noche en la entidad gallega el BE asegura que “no es posible pronunciarse sobre la estrategia alternativa”. Esa estrategia necesita de la participación de fondos de inversión (extranjeros) que inyecten entre 500 y 700 millones de capital y compartan puesto en el consejo de administración de la entidad con el Estado durante dos años. En ese tiempo, el capital público tendría al menos el 51% de las acciones y el control sobre la gestión. A cambio, esos fondos gozarían de un Esquema de Protección de Activos —un colchón público sobre pérdidas que ahora no estén provisionadas— similar al que se facilita a los compradores de entidades que han sido subastadas.

Según un informe de Boston Consulting Group encargado por el banco gallego, el ahorro de capital público si se acepta su plan estaría en una horquilla de entre 4.000 y 14.000 millones, dependiendo de cómo se realice la subasta. Pero el regulador no lo ve claro. En definitiva, Miguel Ángel Fernández Ordóñez se lava las manos y deja en manos de Bruselas y del Ministerio de Economía (que controla el FROB), la última palabra. Pero torpedea la hoja de ruta de NGB porque, como asegura el correo electrónico, éste “introduce elementos cuyo encaje normativo no es evidente en el momento actual”, que estarían condicionados “a la aprobación previa de las autoridades españolas y comunitarias”, y sujetos a los acuerdos que tome el Fondo de Rescate.

Novagalicia Banco sigue convencida de que todavía puede eludir la subasta total. Al fin y al cabo, al gobernador del BE le quedan pocos meses de contrato. El esquema que proponen se lo han presentado al comisario Joaquín Almunia, que lo vería con buenos ojos. Otra cosa es lo que opine el Ministerio de Economía. “El proyecto es enormemente ventajoso para el Estado, otra cosa es la decisión política, si quieren terminar ya la reestructuración tienen que optar por una subasta completa”, asegura un alto directivo.

Coste para el Estado

La semana pasada, Fernández Ordóñez aseguró que la entidad se entregaría tras un proceso competitivo: “No puedo dárselo a ese señor porque sí”, insistía en referencia al presidente de NCG. Ayer certificó que lo más recomendable es que el Estado venda su participación del 93%. “El plan de NCG Banco permite la entrada de capital privado en la entidad, con un coste para el Estado (y para los contribuyentes) muy inferior al de otras alternativas”, insisten en la financiera. Sobre la calidad de los fondos de inversión (Elliot y Virgin Money son dos de los interesados), creen que cuentan son solventes. “Y si están dispuestos a invertir para ganar dinero harán que las acciones del Estado también se revaloricen”, asegura una fuente de la entidad, que se lamenta de que “el proceso ya se dilata demasiado”, por la indecisión de las autoridades españolas.

NCG, con pérdidas reconocidas de 187 millones en 2011, asegura que este año prestará 6.000 millones a las pymes en Galicia y que continuará con la campaña de EVO, la marca para su negocio fuera de la comunidad autónoma.

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El Banco de España ignora la propuesta de NCG y apuesta por subastarla

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