España, Madrid|20 abril, 2012 23:00

La agonía del sueño ilustrado

Que uno se encuentra ante un testigo de otra época queda claro nada más pisar ambas instituciones. Para acceder a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País (plaza de la Villa, 2) hay que atravesar una puerta digna de un castillo. Dentro, varios retratos de Carlos III, su impulsor, saludan al visitante. Una señorial escalinata de mármol conduce a las tripas del Ateneo de Madrid (Prado, 21), cuyas paredes pueblan cuadros de decenas de ilustres personajes de la historia de España: Ortega y Gasset, Valle-Inclán, Azaña, Emilia Pardo Bazán, Cánovas del Castillo…

La primera, con 237 años a sus espaldas, nació bajo los principios de la ilustración con la intención de sacar a España de la miseria económica, cultural e intelectual y con un bonito lema: Socorrer educando. La segunda —que en realidad es hija de la primera— nació hace 191 años (durante el trienio liberal, aunque sufrió un parón) con el fin de impulsar el debate entre contrarios y “extender y consolidar la ilustración general”. El tiempo no ha pasado en balde por ellas, pero lo que no han logrado los años, aniquilarlas, puede acabar provocándolo la crisis: ambas están pasando graves penurias económicas.

El Ateneo resiste mejor el envite, aunque ha visto desplomarse su presupuesto. En 2007, justo antes de la crisis, recibía 870.000 euros (la suma de las subvenciones del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, así como del Ministerio de Cultura). Este año todo indica que va a quedarse con algo más de un tercio de esa cantidad: 330.000 euros. La reducción se debe, sobre todo, al recorte de la subvención procedente de la Comunidad de Madrid, que hace cuatro años aportaba 670.000 euros, cantidad que ahora ha mermado a 270.000 euros.

Sin embargo, aclara Carlos García, secretario primero del Ateneo, lo que les tiene realmente alarmados es que la tradicional subvención que reciben por parte del Ministerio de Cultura no figura en los Presupuestos del Estado de este año. Ni rastro de los 80.000 euros que les otorgó en 2011. Además, hace dos años, el Ateneo inició un importante proceso de renovación: el deterioro de su actual sede, que se inauguró en 1884, hacía necesaria una reforma, estructura incluida. En 2010 el Ministerio les otorgó un millón de euros para ese fin, cifra que en 2011 se redujo a medio millón. En 2012 no hay dinero presupuestado para continuar con las obras de consolidación. Desde el Ateneo las consideran necesarias puesto que este lavado de cara les está ayudando a poner en marcha su reinvención. Así, desde que hace cuatro años vieran caer en picado las ayudas, la institución está alquilando parte de sus salas recién renovadas para actos privados de todo tipo (ruedas de prensa, presentaciones de libros…). Prevén que esta nueva vía de ingresos les reporte 140.000 euros este año.

Una cantidad interesante pero que no compensa la merma de las subvenciones, que hasta ahora representaban dos tercios de sus ingresos. El tercio restante lo aportan los socios, 2.500 personas que pagan 110 euros de ingreso y 19 euros mensuales. Más de la mitad de ellos son mayores de 50 años. El 13% tiene entre 30 y 50 años, y el 35% son menores de 30 años, la mayoría de ellos opositores y universitarios que usan su biblioteca. Como Paloma Jiménez, de 20 años, estudiante de Farmacia: “El ambiente es muy bueno, te centras muchísimo y hay un montón de libros de consulta”. Quien quiera comprobarlo, esta semana excepcionalmente podrá hacerlo sin necesidad de hacerse socio. Para celebrar la semana del libro, el Ateneo, entre otras actividades, abre las puertas de “la biblioteca donde leía Valle-Inclán”, anuncian.

“En cuanto a la subvención, yo espero que se trate de un error, me resulta inconcebible que se le retire el oxígeno a una institución histórica”, dice García, que recuerda que el Ateneo organiza 110 actos públicos mensuales, muchos de ellos gratuitos. En una cristalera a la entrada se anuncian algunos de ellos: la conferencia Gibraltar, una permanente pretensión. Otra sobre “las raíces católicas del liberalismo”. El ciclo de mujeres sabias. Una excursión al Cañón del Río Dulce. Clases de esgrima, yoga y meditación. Las tertulias de política o poesía…

“Los ateneos tienen que existir para ser un reducto de innovación y de crítica”, dice Carlos París, su presidente. “Deben ser entidades soberanas, independientes, donde haya un debate no mediatizado, sin servidumbre económica, un lugar de libertad para expresar toda clase de opiniones y mantener una actitud crítica ante la sociedad actual. Y no pueden subsistir sin subvenciones”.

‘La matritense’, en las últimas

Y si el Ateneo está sorteando el recorte presupuestario con problemas, en la Real Sociedad Económica, la institución de educación gratuita fundadora del Ateneo y de la Caja de Ahorros (la actual Bankia), temen que los lleve a la desaparición. A Pilar Becerril, su presidenta desde hace un año y socia desde hace 40, se la llevan los demonios. Que la Comunidad de Madrid les retirara la ayuda de 55.000 euros, le duele; que el Ministerio de Educación no le haya confirmado si les renueva la ayuda de 42.000 euros, también; pero que Caja Madrid les retirara la ayuda de 55.000 euros, la subleva: “Es como si una hija mete a su madre en una residencia de ancianos ilegal. ¡Hombre, que soy tu madre, muchacha!”, se duele.

La matritense tiene unos 220 socios (pagan 50 euros al mes) cuya media de edad es de 60 años. En su histórica sede, en la Torre de los Lujanes, trabajan cuatro empleados, cuyos sueldos suponen la mayor parte del gasto. El año pasado, la sociedad ya agotó sus últimos ahorros, 31.000 euros. “Este año he llamado a todas las puertas, pero nada. Tengo ya sensación de mendiga”, dice Becerril, que no descarta empezar a alquilar el salón de actos (que preside el famoso retrato de Carlos III de Mengs) para bodas. “Si no encontramos una subvención, el 31 de diciembre tendremos que cerrar”, se entristece. “Este lugar histórico no interesa. Ya está. Se lo cepillan”.

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