Ayuda en Acción está comprometida con el empoderamiento de las mujeres a través de proyectos de emprendimiento en África, América Latina y Europa. Un ejemplo inspirador es el de Abezash Kuno, una joven de 22 años del distrito de Kindo Koysha en Etiopía. Abezash, que estudia Administración de Empresas, administra una finca con más de 60 árboles de moringa, así como cultivos de yuca y maíz junto a su madre.
Gracias al apoyo de Ayuda en Acción, Abezash ha logrado identificar una oportunidad lucrativa: la extracción de aceite de moringa, un producto con una creciente demanda en el mercado. Este cambio le ha permitido pasar de una venta informal de baja rentabilidad a un negocio más rentable y sostenible. Abezash no busca simplemente asistencia puntual, sino eficiencia, acceso al mercado y la capacidad de mejorar su calidad de vida.
En un contexto donde las oportunidades para las mujeres rurales son limitadas, Abezash representa una nueva generación de mujeres emprendedoras que buscan el cambio a través de sus propias acciones. Con tierra disponible para expandirse, conocimientos adquiridos a través de la formación y una fuerte motivación, Abezash está demostrando que la independencia económica comienza con la gestión adecuada de los recursos disponibles.
Pero la historia de Abezash no es única. Ayuda en Acción ha visto cómo las mujeres que acceden a formación y oportunidades de mercado pasan de la mera subsistencia al verdadero emprendimiento rural. En Colombia, por ejemplo, el proyecto ‘Cacao para la Paz’ está brindando a mujeres productoras una alternativa económica estable en territorios afectados por el conflicto armado y los cultivos ilícitos.
En San Luis Robles, mujeres agrupadas en la cooperativa Corpoteva han encontrado en el cultivo de cacao una oportunidad de reconstrucción comunitaria y de independencia económica. Gracias al apoyo de Ayuda en Acción, han logrado mejorar la cadena de valor, aumentando significativamente su productividad y abriendo nuevas oportunidades de comercialización.
El cacao no solo es un cultivo para estas mujeres, sino una herramienta para construir un futuro mejor para sus comunidades y sus familias. La historia de Fanny Yadira Rodríguez, presidenta de la cooperativa, es solo un ejemplo de cómo el emprendimiento femenino puede transformar realidades y generar impacto positivo a nivel local y nacional.
Estos casos son ejemplos claros de cómo el apoyo adecuado y las oportunidades de formación pueden cambiar la vida de las mujeres rurales, permitiéndoles no solo subsistir, sino prosperar y contribuir al desarrollo sostenible de sus comunidades.
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