La organización Accem ha alertado sobre el importante daño emocional que pueden sufrir los niños y jóvenes migrantes debido a los discursos de odio. Denuncian que grupos racistas están vinculando a los menores migrantes no acompañados con situaciones de inseguridad que, en su mayoría, son falsas.
María Tejada, responsable de Campañas y Comunicación en Accem, señala que ciertos partidos, plataformas y grupos sociales están promoviendo la estigmatización y criminalización de estos niños y adolescentes, generando rechazo en la sociedad. A pesar de que no existen informes policiales o fiscales que relacionen a estos menores con un aumento de la criminalidad, se perpetúa la idea de que representan una amenaza.
Los menores migrantes no acompañados buscan principalmente desarrollarse y contribuir a sus familias y comunidades, pero se enfrentan a duras realidades que los obligan a dejar sus países de origen. Sin embargo, al llegar a España, son recibidos con discursos de odio que los deshumanizan y los estigmatizan, causando un profundo daño emocional.
Ante esta situación, Accem hace un llamamiento a la empatía y la humanidad de la sociedad hacia estos jóvenes, destacando la importancia de reducir y neutralizar los discursos que fomentan el odio y el rechazo. La organización advierte que la polarización en torno a la inmigración y los discursos racistas están en aumento, lo que puede llevar a actos violentos y agresivos.
En respuesta a la llegada de menores migrantes no acompañados a la Península desde Canarias, el Gobierno ha tomado medidas para garantizar su protección. Sin embargo, casos como el de un grupo de diez menores que fueron recibidos con una pancarta con simbología nazi en un centro estatal en Gijón muestran la urgente necesidad de combatir la discriminación y brindar una acogida digna a estos jóvenes.
Es fundamental recordar que estamos hablando de menores que merecen ser tratados con respeto y compasión, evitando cualquier forma de exclusión o desigualdad. La integración de estos menores en la sociedad debe ser un proceso que fomente la inclusión y el respeto mutuo, rechazando cualquier forma de odio o discriminación.
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