Administraciones, representantes empresariales y sindicatos se han unido para crear una mesa de trabajo que llevará a cabo acciones durante dos años en el entorno de la planta de Bridgestone en Puente San Miguel, Cantabria. La empresa ha puesto en marcha un ‘Plan de Revitalización’ que busca impulsar la economía local, generar empleo y promover un desarrollo industrial sostenible en la comarca del Besaya luego de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
El objetivo principal de este plan es brindar alternativas laborales a los trabajadores afectados por el ERE, que resultó en 188 despidos en Puente San Miguel y 232 en la fábrica de Basauri, Vizcaya. Para llevar a cabo esta iniciativa, se ha creado la Mesa de Revitalización en la Cámara de Comercio de Torrelavega, con la participación de diversas entidades como el Ministerio de Industria y Turismo, el Gobierno de Cantabria, Sodercan, los ayuntamientos de Reocín y Torrelavega, Ceoe-Cepyme y los sindicatos CCOO, UGT y BUB.
La empresa LHH, del Grupo Adecco, coordinará este plan que se extenderá durante dos años, con el objetivo de atraer inversión, fomentar el emprendimiento, apoyar el crecimiento empresarial y presentar nuevas oportunidades de desarrollo. Las acciones concretas se llevarán a cabo en los próximos meses, manteniendo un enfoque en la colaboración entre administraciones, representantes empresariales y agentes sociales.
El concejal de Industria de Torrelavega, Pedro Pérez Noriega, ha destacado que LHH jugará un papel fundamental en este proceso, mientras que las administraciones estarán disponibles para brindar el apoyo necesario. Se espera que el modelo aplicado en Basauri se adapte a la situación de la comarca, aprovechando el actual mercado laboral favorable en Torrelavega para facilitar la contratación de los trabajadores locales.
En resumen, el ‘Plan de Revitalización’ de Bridgestone en Puente San Miguel busca impulsar la economía local, generar empleo y promover un desarrollo industrial sostenible en la región, brindando alternativas laborales a los trabajadores afectados por el ERE. La colaboración entre entidades públicas y privadas será clave para el éxito de este plan a lo largo de los próximos dos años.
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