Expertos han advertido sobre las barreras de integración que enfrentan las personas migrantes con perfiles cualificados que llegan a España en situación irregular, impidiéndoles desarrollarse profesionalmente. Estas barreras incluyen la complejidad en la homologación de estudios, el desconocimiento del mercado laboral, la falta de redes profesionales y, a veces, prejuicios en los procesos de selección.
Un ejemplo de esta situación es Lida, una ingeniera industrial colombiana de 36 años que llegó a España hace 15 meses huyendo de amenazas de muerte, junto con sus hijos. A pesar de su formación y experiencia en control de calidad, enfrenta dificultades para encontrar un empleo estable, viéndose obligada a trabajar en limpieza y en la economía sumergida debido a la falta de regularización y empadronamiento.
Organizaciones como CEAR han alertado sobre los obstáculos estructurales que enfrentan las personas migrantes, solicitantes de asilo y beneficiarias de protección internacional para acceder al sistema sanitario, a los servicios de salud mental y a los recursos para personas con discapacidad en España.
En cuanto a la integración laboral, Marcos Febas, director del Área de Integración Infantojuvenil y Laboral de Sant Joan de Déu Terres de Lleida, destaca la importancia de que los jóvenes migrantes adquieran formación en oficios con demanda real de empleo, como mecánica, albañilería y carpintería. Además, se les ayuda a conseguir empleo colaborando con empresas que luego solicitan más trabajadores con el mismo perfil.
El acceso a la vivienda también es un desafío para los jóvenes migrantes, incluso teniendo un empleo estable y ahorros suficientes. Muchos propietarios rechazan alquilar sus pisos a personas de otros países, lo que dificulta la independencia de estos jóvenes. San Juan de Dios cuenta con plazas en pisos en Lleida para cubrir las necesidades de alojamiento de personas vulnerables, actuando como intermediario entre arrendatarios y jóvenes para facilitar el acceso a la vivienda.
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