Según el informe ‘El español en el mundo 2025’, presentado en Madrid por el Instituto Cervantes, el número de hablantes de español ha aumentado en 30 millones, alcanzando un total de 630 millones en todo el mundo. A pesar de este crecimiento, el español ha dejado de ser la segunda lengua nativa más hablada, superando por primera vez los 500 millones de hablantes nativos y situándose en el tercer puesto a nivel mundial, por detrás del chino mandarín y el hindi.
El informe destaca que el español ha experimentado un crecimiento del 22% en el número de hablantes con dominio nativo desde 2012, aunque se ha observado una ralentización en su evolución demográfica natural. Además, se estima que la población hispanohablante nativa alcanzará su máximo en las décadas de 2050 y 2060.
En cuanto a los estudiantes de español, se ha registrado un aumento del 1,5% entre 2024 y 2025, con la mayoría concentrados en Estados Unidos, Brasil y varios países de la Unión Europea. Se prevé que, con este ritmo de crecimiento, el número de aprendices podría llegar a los 100 millones a finales de siglo.
En el ámbito digital, el español ocupa el segundo lugar en cuanto al porcentaje de páginas web con contenido en este idioma, aunque se encuentra significativamente por debajo del número de páginas en inglés. Además, en las redes sociales se observa una tendencia hacia el acortamiento de los enunciados y la creación léxica.
En relación al impacto de las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el español de EE.UU., el Instituto Cervantes señala que la declaración del inglés como idioma oficial no debería afectar a la cotidianeidad de la población hispana, aunque podría implicar un detrimento de derechos sociales y lingüísticos adquiridos por esta comunidad.
En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, destaca la importancia del español como herramienta de diplomacia y cooperación en un momento complejo a nivel internacional. Asimismo, subraya la relevancia de promover el español en el mundo como una tarea cultural, social, política y económica de primer orden, enfatizando la necesidad de fortalecer el reconocimiento de las lenguas oficiales hispanohablantes en todos los ámbitos.
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