Un estudio internacional coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha revelado datos importantes sobre el uso de betabloqueantes en pacientes que han sobrevivido a un infarto de miocardio. El estudio, llamado ‘REBOOT’, se presentó en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC Congress 2025) en Madrid y es el mayor ensayo contemporáneo en su tipo.
Se incluyeron 8.505 pacientes de 109 hospitales de España e Italia en el estudio. Los pacientes fueron divididos en dos grupos: uno que recibió betabloqueantes y otro que no. Durante casi cuatro años, se realizó un seguimiento a estos pacientes para evaluar los efectos del tratamiento.
Los resultados mostraron que las mujeres tratadas con betabloqueantes después de un infarto tenían un riesgo significativamente mayor de muerte, reinfarto o hospitalización por insuficiencia cardíaca en comparación con aquellas que no recibieron el fármaco. Además, las mujeres con una función cardíaca normal después del infarto presentaron un mayor riesgo que aquellas con un leve deterioro en la función cardíaca.
El estudio también destacó que las mujeres que sufrieron un infarto tenían un perfil cardiovascular más desfavorable que los hombres, con mayores comorbilidades y una mayor prevalencia de infartos sin obstrucción de las arterias coronarias.
Los investigadores enfatizaron la importancia de personalizar el tratamiento después de un infarto, considerando factores como el sexo del paciente, la función cardíaca y las estrategias de dosificación. Según el Dr. Borja Ibáñez, director científico del CNIC, recetar betabloqueantes a mujeres después de un infarto puede no ser beneficioso en todos los casos, y se deben considerar ajustes de dosis o terapias alternativas.
En resumen, este estudio resalta la necesidad de un enfoque específico por sexo en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, con el objetivo de mejorar los resultados para las mujeres en todo el mundo. Los hallazgos de ‘REBOOT’ podrían influir en las directrices futuras y en la práctica clínica para garantizar un tratamiento más efectivo y seguro para todos los pacientes.
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