Esta investigación, realizada por Javier Adrián López y Anna Sanz de Galdeano del Departamento de Fundamentos de Análisis Económicos (FAE) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UA, junto a Daniela Vuri de la Univesità di Tor Vergata, analiza el aumento de los divorcios entre parejas maduras, un fenómeno en crecimiento en España y otras sociedades occidentales.
El estudio busca identificar las causas de los nuevos casos de divorcio en personas de edad avanzada y cómo influyen diversos factores en este comportamiento social. Se destaca la relación directa entre la salud y la estabilidad familiar en las etapas finales de la vida, con un impacto significativo en la continuidad del matrimonio.
Se señala que las crisis de salud son un factor determinante en esta situación, ya que experimentar problemas de salud incrementa la probabilidad de divorcio en un 19% en comparación con la media. Este efecto se intensifica gradualmente con el tiempo, en lugar de manifestarse inmediatamente después del evento adverso de salud.
Los investigadores identifican tres posibles mecanismos a través de los cuales las crisis de salud pueden influir en el divorcio: la salud mental, el deterioro cognitivo y las dificultades económicas. Se sugiere que estos mecanismos desempeñan un papel en la relación entre las crisis de salud y el aumento de la probabilidad de divorcio.
El estudio, basado en 1.325 hogares de Estados Unidos que enfrentaron problemas de salud graves, también revela diferencias según la religión y la raza de las parejas, indicando que los efectos de las crisis de salud no son uniformes entre grupos sociales.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), los divorcios en España han aumentado significativamente en ciertos grupos de edad. Por ejemplo, entre las parejas de 50 a 59 años, los divorcios crecieron un 15,9% en el periodo de 2015 a 2024. En el mismo periodo, el incremento fue del 44,5% en el grupo de 60 a 69 años y del 78% entre los mayores de 70 años.
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