Según Borja Cocho Archiles, responsable de la Unidad del Sueño del HLA Hospital Jerez Puerta del Sur, los microdespertares durante el sueño son fenómenos breves pero normales. Estos microdespertares, también conocidos como ‘arousal’, pueden ser causados por diversos factores como cambios en la temperatura, movimientos involuntarios o ruidos. Sin embargo, cuando se vuelven demasiado frecuentes, pueden afectar la calidad del sueño y generar síntomas diurnos como cansancio y dificultad para concentrarse.
En una noche de sueño de 7 u 8 horas, es común que una persona sana experimente entre 40 y 100 microdespertares. Estos microdespertares suelen durar entre 3 y 15 segundos y no suelen dejar memoria al despertar. Aunque son parte natural del ciclo de sueño, su excesiva repetición puede interferir con el sueño profundo y el sueño REM.
Existen factores biológicos y ambientales que pueden favorecer la aparición de microdespertares. Entre los biológicos se incluyen la edad, la ansiedad, la depresión y ciertas enfermedades endocrinas. En cuanto a los factores ambientales, un colchón incómodo, la temperatura de la habitación, la presencia de luz ambiental o el consumo de cafeína y alcohol pueden influir en la frecuencia de los microdespertares.
Es importante diferenciar entre los microdespertares fisiológicos, que son breves y aislados, y los secundarios a trastornos como el Síndrome de apneas-hipopneas del sueño (SAHS), que suelen ser más repetitivos y afectar la arquitectura del sueño de manera significativa. Los microdespertares patológicos pueden generar somnolencia diurna, irritabilidad y dificultad para concentrarse.
En resumen, los microdespertares son parte natural del sueño, pero su excesiva repetición puede tener consecuencias negativas en la calidad del descanso y en la salud cardiovascular. Es fundamental mantener un equilibrio en la calidad del sueño para garantizar una adecuada consolidación de la memoria y evitar riesgos para la salud.
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