La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha solicitado poner fin al sufrimiento innecesario de miles de migrantes después de diez años del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía. Según la organización, este acuerdo ha mantenido a los migrantes atrapados en condiciones precarias, especialmente en las islas griegas.
El acuerdo, que se introdujo durante un aumento en las llegadas por la ruta del Mediterráneo oriental, ha transformado la política migratoria de la UE en un modelo basado en la disuasión, la contención y la externalización de responsabilidades de asilo fuera de las fronteras de la UE. MSF ha instado a las autoridades europeas y griegas a reconsiderar radicalmente su enfoque en materia migratoria y a garantizar condiciones de acogida seguras y dignas, acceso a atención médica y procedimientos de asilo justos y eficientes.
La organización también ha renunciado a toda financiación de la UE, sus Estados miembros y Noruega desde junio de 2016, debido al impacto humano del acuerdo UE-Turquía. A pesar de las afirmaciones de progreso, miles de personas continúan enfrentando condiciones inhumanas en las islas griegas, donde han quedado atrapadas durante meses o años mientras se tramitan sus solicitudes de asilo.
El acuerdo UE-Turquía establecía que las personas cuyas solicitudes de asilo fueran rechazadas podrían ser devueltas a Turquía, designado como «tercer país seguro», con la condición de que la UE reasentara a un refugiado sirio por cada sirio devuelto. Sin embargo, las devoluciones han sido extremadamente limitadas, lo que ha dejado a miles de personas atrapadas en las islas sin una resolución rápida de su situación.
Además, tras la destrucción del campamento de Moria en la isla de Lesbos en 2020, se han establecido nuevos centros cerrados de acceso controlado en varias islas, lo que ha reforzado la lógica de contención y exclusión. Durante la última década, el acuerdo UE-Turquía ha servido como modelo para políticas más amplias de externalización migratoria de la UE, ampliando la cooperación con varios países para impedir que las personas lleguen a Europa.
En este contexto, muchas personas que llegan a las islas griegas ya han sufrido violencia o persecución antes de emprender peligrosos viajes a través del mar Egeo. La incertidumbre prolongada, las restricciones a la movilidad y las malas condiciones de vida agravan los traumas existentes, según ha señalado la directora general de MSF Grecia, Christina Psarra.
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