El jefe de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, Antonio García-Quintana, ha destacado la importancia de controlar los niveles de la Lipoproteína(a) (Lp(a)), una partícula similar al colesterol LDL que, en niveles elevados, puede aumentar significativamente el riesgo de infarto, ictus y otras enfermedades cardiovasculares.
Según García-Quintana, la Lp(a) puede incrementar hasta tres veces el riesgo de estenosis aórtica, 2,5 veces el riesgo de infarto y 1,6 veces el riesgo de ictus. Se considera que los niveles de Lp(a) son altos cuando superan los 50 mg/dl, afectando aproximadamente a 1 de cada 5 personas en todo el mundo. A pesar de ser poco conocida, la Lp(a) elevada es la dislipidemia hereditaria más común y está estrechamente relacionada con enfermedades cardiovasculares, siendo seis veces más aterogénica por partícula que el colesterol LDL.
La Lp(a) es la única lipoproteína que contiene apoa(a) y transporta fosfolípidos oxidados, lo que le confiere propiedades proaterogénicas, proinflamatorias y protrombóticas. Los niveles de Lp(a) no suelen variar a lo largo de la vida, por lo que se recomienda medirlos al menos una vez, ya que son estables. Aunque las mujeres suelen tener niveles ligeramente más altos que los hombres.
A pesar de que los niveles de Lp(a) no suelen cambiar con el tiempo, su medición mejora la evaluación del riesgo cardiovascular, permitiendo identificar a los pacientes de mayor riesgo y ajustar el seguimiento y tratamiento de otros factores modificables.
En cuanto a la medicación para controlar la Lp(a), actualmente es limitada y no logra reducir los niveles de manera significativa. Aunque existen inhibidores de PCSK9 (iPCSK9), estos solo disminuyen la Lp(a) en un 20 o 30 por ciento. Se están llevando a cabo investigaciones con nuevos fármacos en este sentido.
La Lp(a) se puede medir con una muestra de sangre (suero o plasma) y no es necesario realizar un test genético ni estar en ayunas. Sin embargo, no suele incluirse en las analíticas de sangre habituales, por lo que es importante solicitar expresamente su análisis. Aunque actualmente no es una prueba costosa, en el futuro podría integrarse en los análisis de rutina.
En resumen, el control de los niveles de Lp(a) es fundamental para la prevención cardiovascular y el manejo de factores de riesgo, lo que puede ser clave en la salud cardiovascular a largo plazo.
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