En TikTok, al igual que en otras redes sociales, se ha popularizado el hashtag #SkinnyTok, el cual promueve dietas extremas, ayunos prolongados y conductas restrictivas bajo la apariencia de un ‘estilo de vida saludable’. Sin embargo, detrás de esta tendencia se esconde un riesgo creciente: el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) entre adolescentes y jóvenes.
Según el psicólogo y psicoterapeuta experto en TCA Marc Ruiz de Minteguía, las redes sociales actúan como un catalizador de la insatisfacción corporal, fomentando la culpa, la ansiedad y el deseo constante de cambiar el cuerpo para encajar en estándares de belleza inalcanzables. En la adolescencia, etapa crucial para la formación de la personalidad, los jóvenes se ven constantemente bombardeados con ideales de belleza donde la delgadez es predominante, generando un ambiente donde se estigmatiza a las personas con sobrepeso.
La insatisfacción corporal se ha convertido en la norma en nuestra sociedad, independientemente de la edad. En el caso de los adolescentes, esta vulnerabilidad se ve acentuada, ya que están en proceso de construir su identidad y pueden sentir una mayor presión por encajar en ciertos estándares físicos. Las redes sociales actúan como catalizadoras de esta insatisfacción, aumentando la sintomatología depresiva y la baja autoestima entre las jóvenes.
El empleo de filtros en redes sociales ha contribuido a agravar la insatisfacción corporal, ya que las personas buscan asemejarse a la imagen retocada que proyectan con estos filtros, generando una desconexión con su propia imagen real. Además, la influencia de personas en las redes, como los influencers, puede ser peligrosa, ya que promueven conductas extremas como la inducción al vómito como método para mantener un peso bajo.
En resumen, los trastornos de la conducta alimentaria han aumentado, en parte debido a la influencia de las redes sociales y los estándares de belleza inalcanzables que promueven. Es fundamental estar alerta a las señales de alerta en los adolescentes, como cambios bruscos en la alimentación, obsesión con el cuerpo, aislamiento social, entre otros, para poder intervenir a tiempo y prevenir posibles trastornos alimentarios.
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