Según el investigador principal del estudio, David Baglietto, comprender las particularidades de las semillas patogénicas nos acerca a tratamientos más precisos y adaptados a cada variante de Alzheimer. La enfermedad de Alzheimer, que afecta a casi 50 millones de personas en todo el mundo y cuya cifra se prevé que se duplique para 2050, se caracteriza por la acumulación de dos proteínas mal plegadas que actúan como «semillas» que convierten a las versiones sanas en copias patológicas.
Un estudio crucial llevado a cabo por el grupo de investigación dirigido por David Baglietto y Juana Andreo López ha explorado cómo las semillas humanas y murinas se comportan de manera distinta en la propagación del Alzheimer. Se observó que las semillas humanas demostraron una capacidad más agresiva en comparación con las de ratón, y que poseen propiedades diferentes que facilitan la formación de agregados amiloides de manera más eficiente.
Para arrojar luz sobre este enigma, un consorcio de investigadores españoles y norteamericanos diseñó un experimento inédito consistente en la extracción de tejido cerebral de pacientes fallecidos con Alzheimer. Tras inocular estas muestras en áreas clave del cerebro de ratones vivos, se estudió la respuesta inflamatoria, destacando el papel de la microglía, las células encargadas de rodear y aislar el daño neuronal.
Los resultados mostraron que las semillas murinas resultaron más tóxicas que las humanas, lo que sugiere un estado de «agotamiento» en las células protectoras. Además, se observó que el Alzheimer esporádico podría requerir múltiples factores adicionales o períodos de incubación más prolongados.
Este trabajo aporta lecciones clave, como las diferencias inter-especie en la reproducción de la patología humana en modelos animales. Además, destaca la importancia de la microglía como objetivo terapéutico para ralentizar la progresión de la enfermedad y la posibilidad de analizar biomarcadores iniciales para la detección precoz del Alzheimer.
En resumen, este estudio nos acerca a una mejor comprensión de las semillas patogénicas del Alzheimer y abre nuevas vías para el desarrollo de tratamientos más eficaces y personalizados para esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en todo el mundo.
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