La cineasta Carla Simón ha presentado en Madrid su tercera película, ‘Romería’, donde aborda la historia de Marina, una joven catalana que viaja a Vigo para reencontrarse con la familia de su padre, fallecido de SIDA cuando ella era una niña, al igual que su madre. La directora, en una entrevista con Europa Press, reveló que la cinta tiene raíces autobiográficas, aunque está mayormente ficcionalizada.
Simón también expresó su opinión sobre los aranceles impuestos por Trump al cine europeo, calificando la medida como «muy loca». Aunque no ha reflexionado mucho sobre cómo estos impuestos podrían afectar la llegada de sus obras a Estados Unidos, destacó la importancia de que el cine siga siendo una forma de cultura accesible y en constante movimiento.
En ‘Romería’, la directora busca visibilizar y reflexionar sobre la generación de los 80, una época marcada por pérdidas y tabúes relacionados con las drogas y el SIDA. Simón enfatizó la importancia de no juzgar a sus padres y de encontrar el equilibrio adecuado para retratar esa época sin romantizarla ni ser demasiado cruel.
La película también cuenta con la participación de Llúcia Garcia y Mitch Robles, quienes interpretan a Marina y a su primo Nuno, así como a los padres de Marina. Ambos actores compartieron su experiencia en el set de rodaje, destacando los desafíos de interpretar roles complejos y profundos que los llevaron a reflexionar sobre la historia que estaban contando.
Carla Simón también se refirió al programa Cine Escuela, una iniciativa educativa en cine que se abrirá en septiembre, resaltando la importancia de educar en sensibilidad a través del arte cinematográfico. La directora considera que el cine es un arte fundamental que puede generar debate y enriquecer la sensibilidad de los jóvenes.
En definitiva, ‘Romería’ se presenta como una obra que busca explorar las complejidades de una época y una historia personal, aportando una mirada reflexiva y profunda sobre la vida y las experiencias de sus personajes.
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