Desde la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) se han impulsado diversas iniciativas para mejorar la capacidad de respuesta ante catástrofes naturales, como la DANA. Entre estas acciones se destaca la elaboración de una Guía para hacer frente a estos eventos desde la salud pública y la epidemiología, así como la celebración de la XI Jornada de Vigilancia en Salud Pública, centrada en analizar la gestión de la DANA y su impacto en la población.
Se ha evidenciado que con una adecuada información a la ciudadanía, alertas tempranas y una población sensibilizada y preparada, se pueden obtener mejores resultados y evitar riesgos para las personas y sus bienes en situaciones de lluvias torrenciales. Por lo tanto, la SEE resalta la importancia de las estrategias de preparación, información y prevención en la respuesta a desastres naturales.
Además, se enfatiza en la necesidad de seguir trabajando en el desarrollo de planes de respuesta coordinados y multisectoriales, así como en la inversión en recursos de salud pública. La anticipación, la coordinación interinstitucional y la vigilancia en salud pública son elementos clave para reducir el impacto sanitario de los eventos extremos, según lo indicado por la SEE.
En el ámbito de la salud mental, se ha observado un aumento de trastornos de ansiedad y estrés postraumático en las zonas más afectadas por la DANA. La carga de enfermedad mental asociada a las inundaciones repentinas puede prolongarse durante varios años, según la evidencia científica disponible. Es fundamental brindar atención integral a la salud mental como parte de la respuesta a emergencias, estableciendo sistemas de vigilancia y mejorando la comprensión del impacto en grupos vulnerables.
La Sociedad insta a las autoridades a reforzar los planes de prevención y adaptación al cambio climático, evitar el desarrollo urbano inapropiado en zonas de riesgo y proteger a los colectivos más vulnerables. Asimismo, se destaca la importancia de mantener la vigilancia sanitaria, garantizar el acceso a agua y alimentos seguros, asegurar la cobertura de vacunaciones, mantener la asistencia sanitaria continua y brindar apoyo psicológico a la población afectada.
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