Even visitors from countries like Britain and France, whose citizens don’t need visas, would have to share five years’ worth of social media.
Incluso los visitantes de países como Gran Bretaña y Francia, cuyos ciudadanos no necesitan visas, tendrían que compartir cinco años de contenido de redes sociales. Esta medida plantea interrogantes sobre la privacidad y la libertad de expresión, ya que supondría una invasión a la privacidad de los viajeros.
Por ejemplo, si un turista francés desea visitar Estados Unidos, deberá proporcionar acceso a sus perfiles de redes sociales, incluyendo Facebook, Twitter e Instagram, desde hace cinco años. Esto permitiría a las autoridades revisar publicaciones, fotos y comentarios, lo que podría afectar la decisión de otorgar la visa.
Esta nueva política plantea preocupaciones sobre la protección de datos personales y la posibilidad de discriminación basada en opiniones políticas o creencias religiosas expresadas en redes sociales. Además, podría tener un impacto negativo en la industria del turismo, ya que muchos viajeros podrían verse disuadidos de visitar países que impongan este tipo de requisitos invasivos.
En resumen, la exigencia de compartir cinco años de contenido de redes sociales plantea serias dudas sobre la privacidad y la libertad de expresión de los viajeros internacionales. Es fundamental encontrar un equilibrio entre la seguridad nacional y el respeto a los derechos individuales en un mundo cada vez más digitalizado.
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