La nicotina es una sustancia tóxica para el corazón y los vasos sanguíneos, independientemente de la forma en que se consuma, ya sea a través de un vaporizador, una bolsa, una shisha o un cigarrillo. Un informe de consenso de expertos publicado en el ‘European Heart Journal’ destaca este hecho, reuniendo los resultados de toda la literatura en el campo y considerando los daños de todos los productos de nicotina, no solo del tabaco tradicional.
Se ha observado un aumento significativo en el uso de vaporizadores, tabaco calentado y bolsas de nicotina, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes, con datos que indican que tres cuartas partes de los vapeadores adultos jóvenes nunca han sido fumadores. Ante esta situación, los autores del informe hacen un llamado a tomar medidas urgentes para frenar el creciente número de jóvenes que se vuelven adictos a la nicotina, proponiendo la prohibición de sabores y publicidad en redes sociales, así como una regulación más estricta en todos los productos de nicotina.
El informe, elaborado por expertos como el profesor Thomas Münzel, el profesor Filippo Crea, el profesor Sanjay Rajagopalan y el profesor Thomas F. Lüscher, llega en un momento crucial en la regulación, con la introducción de impuestos mínimos sobre líquidos para cigarrillos electrónicos, tabaco calentado y bolsitas de nicotina. Se destaca que la nicotina es una potente toxina cardiovascular que causa daños tanto al corazón como a los vasos sanguíneos, sin importar la forma en que se administre.
El informe también alerta sobre el aumento de la adicción juvenil, impulsada por los sabores, el marketing en redes sociales y las lagunas regulatorias. Se enfatiza que los vaporizadores y las bolsas de nicotina no son herramientas efectivas para dejar de fumar, sino que a menudo conducen a un uso dual con los cigarrillos, lo que agrava los riesgos para la salud cardiovascular.
En cuanto a las políticas en toda Europa, se señala que persisten lagunas que permiten a los nuevos productos de nicotina evadir impuestos, normativas de envasado y restricciones de uso público. Los expertos instan a prohibir los sabores en todos los productos con nicotina, establecer impuestos proporcionales al contenido de nicotina y adoptar un empaquetado simple para estos productos.
En resumen, la nicotina se revela como una toxina cardiovascular que no es segura para el corazón ni los vasos sanguíneos, independientemente de la forma en que se consuma. Urgen acciones políticas para regular todos los productos de nicotina y prevenir así enfermedades cardiovasculares derivadas de su uso.
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