La Fundación Vicente Ferrer ha anunciado su expansión a Filipinas con el objetivo de fortalecer la protección de la infancia en colaboración con organizaciones locales especializadas en infancia, salud y derechos humanos. Esta iniciativa beneficiará directamente a más de 13.000 personas, siendo 7.900 de ellos niños.
Esta acción cobra especial relevancia tras los devastadores tifones ‘Fung-Wong’ y ‘Kalmaegi’, que han dejado a su paso más de 200 muertos, cerca de 1,5 millones de desplazados y cientos de desaparecidos. Estos desastres naturales han evidenciado la extrema vulnerabilidad de las comunidades más empobrecidas, impactando de manera significativa en la infancia.
La directora general de la Fundación Vicente Ferrer, Luz María Sanz, enfatiza la importancia de abordar los problemas desde la raíz para garantizar la protección de la infancia. La pobreza, la violencia y las enfermedades prevenibles son síntomas de una desigualdad estructural que debe ser enfrentada de forma integral.
El modelo de desarrollo integral que la fundación compartirá en la región de Asia-Pacífico se centrará en tres ejes prioritarios: la protección infantil, la educación inclusiva y de calidad para comunidades vulnerables, con especial atención a las poblaciones indígenas, y la respuesta sanitaria frente a la tuberculosis, una enfermedad de alta incidencia en Filipinas.
La labor se llevará a cabo en las islas de Luzón, Mindoro y Mindanao, donde la pobreza, la desigualdad y el impacto del cambio climático afectan severamente a la población más joven. Entre las iniciativas destaca el apoyo a centros residenciales para adolescentes en riesgo de exclusión social y supervivientes de violencia o explotación sexual, proporcionándoles atención educativa, psicológica y sanitaria.
Además, se pondrá énfasis en la prevención y detección de la violencia, dada la alarmante estadística que revela que una de cada diez chicas filipinas de entre 15 y 19 años ha sufrido violencia física o sexual. El modelo de cuidado alternativo promoverá espacios seguros que fomenten el juego, el aprendizaje y el desarrollo de una red comunitaria para fortalecer la autoconfianza de los menores.
Otra área de acción importante será el tratamiento de la tuberculosis, una enfermedad que afecta desproporcionadamente a familias empobrecidas y menores en Filipinas. Con la experiencia previa de la organización en India, se busca no solo salvar vidas, sino también evitar que miles de niños caigan en ciclos de estigma, pobreza y exclusión.
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