En nuestro contexto actual de envejecimiento acelerado y de sedentarismo creciente, mantener la masa muscular se revela como una de las estrategias más eficaces —y olvidadas— para preservar la salud cerebral y global a cualquier edad.
Isabel Viña, médico general especializada en salud hormonal, autora del podcast ‘Tus amigas las hormonas’, acaba de publicar ‘Pon tus hormonas a funcionar’ (Grijalbo), un libro donde precisamente trata este asunto.
Durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus cuenta que el músculo saludable, cuando se contrae, libera una serie de moléculas clave, las miocinas, que no son hormonas, son ‘cuasihormonas’, y que producen los mismos efectos y características que cualquier hormona.
SE PRODUCEN DURANTE LA CONTRACCIÓN MUSCULAR
A diferencia de las hormonas, las miocinas se producen en el músculo durante la contracción muscular, y ejercen efectos en los tejidos y órganos distantes, regulando funciones en diversos sistemas del cuerpo como el metabolismo, el sistema inmune y el sistema nervioso.
En el libro mencionado, se destaca que las miocinas son péptidos y otras moléculas señalizadoras que desempeñan un papel fundamental en la comunicación entre el músculo y otros sistemas del organismo.
Una persona con masa muscular reducida tiene menor riesgo de demencia, caídas y osteoporosis, además de producir moléculas antiinflamatorias que disminuyen la inflamación presente en diversas patologías.
TODO EL EJERCICIO ES BIENVENIDO
Isabel Viña enfatiza que las miocinas, como la irisina y la miostatina, se producen con la contracción muscular, por lo que todo ejercicio es beneficioso sin importar la edad. La sarcopenia, pérdida de masa muscular con la edad, inicia a los 40 años, y con el tiempo se puede perder hasta un 10% de masa muscular en 10 años, aumentando la fragilidad en la vejez.
LAS REPERCUSIONES A NIVEL COGNITIVO
Además, se destaca la relación entre la sarcopenia y el deterioro cognitivo en la vejez, con una directa correlación entre la velocidad de marcha reducida y un bajo rendimiento cognitivo. Un buen estado muscular protege la estructura cerebral y la función cognitiva ante los cambios asociados a la edad, reduciendo el riesgo de enfermedades neurodegenerativas y demencia.
