La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn ha dejado claro que no se arrepiente de haber competido en busca de una medalla en el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina d’Ampezzo, a pesar de estar lesionada de la rodilla y de ser consciente del riesgo que implicaba. Aunque su intento no tuvo el final de cuento de hadas que esperaba, con una dura caída que resultó en una grave fractura de tibia, Vonn sostiene que «el único fracaso en la vida es no intentarlo».
Tras pasar por el quirófano para estabilizar la fractura en su pierna izquierda, la esquiadora se pronunció sobre su experiencia en los Juegos Olímpicos. A pesar de la fea caída sufrida a los 13 segundos de iniciar su participación, después de haber superado una rotura de ligamento cruzado anterior la semana anterior, Vonn resaltó la importancia de haberse atrevido a soñar y de haber trabajado arduamente para lograrlo.
La atleta recordó que la diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica en las carreras de esquí alpino puede ser mínima, y detalló cómo una pequeña desviación en su línea la llevó a la caída que resultó en la fractura de tibia. A pesar del intenso dolor físico y de que el desenlace no fue el esperado, Vonn no se arrepiente de haber competido, destacando la sensación de estar en la puerta de salida con la oportunidad de ganar como una victoria en sí misma.
En un mensaje inspirador, Vonn comparó la vida con las carreras de esquí, donde las personas arriesgan, sueñan, aman, saltan y a veces caen. Reconoció que, aunque a veces se rompe el corazón y no se alcanzan los sueños, la belleza de la vida radica en la posibilidad de intentarlo. Concluyó animando a todos a tener el coraje de atreverse a lo grande, recordando que el único fracaso real en la vida es no intentarlo.
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