La nutricionista Ángela Ortiz, del hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, ha destacado la estrecha relación entre las migrañas recurrentes y los síntomas digestivos, como distensión abdominal, reflujo, estreñimiento, diarrea o malabsorción de nutrientes. Según Ortiz, el desequilibrio en el microbioma intestinal puede desencadenar crisis migrañosas, ya que la inflamación intestinal produce señales inflamatorias que afectan al sistema nervioso y vascular.
La histamina, una sustancia esencial en el cuerpo, puede jugar un papel crucial en la aparición de migrañas. Esta amina se encuentra en alimentos como embutidos, quesos curados, vino y conservas de pescado, y su acumulación debido a una deficiencia en la enzima DAO puede provocar histaminosis, con síntomas digestivos, cutáneos y neurológicos, incluida la migraña.
Ortiz enfatiza la importancia de identificar los desencadenantes individuales de las migrañas y ajustar la alimentación de forma personalizada. Recomienda una dieta equilibrada y antiinflamatoria, rica en fibra, omega-3, vitamina D y probióticos, para mejorar la tolerancia y reducir la frecuencia de las crisis. Asimismo, aconseja limitar el consumo de alimentos ricos en histamina, prestar atención a los síntomas asociados y gestionar el estrés.
En resumen, el abordaje integral de la alimentación y el manejo del estrés pueden ser clave en el tratamiento de las migrañas, ayudando a reducir su frecuencia e intensidad y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen.
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