Durante el año 2025, la Administración presidida por Donald Trump implementó una serie de aranceles que tuvieron un impacto significativo en las empresas estadounidenses de mediano tamaño. Estas empresas, al carecer del poder de negociación de las multinacionales y no ser lo suficientemente grandes para compensar fácilmente las pérdidas, se vieron especialmente afectadas por estas medidas.
Un informe de JPMorgan Chase Institute publicado recientemente señala que los pagos mensuales de aranceles por parte de las empresas medianas se vieron fuertemente impactados, llegando a alcanzar niveles tres veces superiores a los registrados a principios de 2025. Este aumento en los pagos de aranceles afectó principalmente a las empresas medianas que ya estaban pagando aranceles antes de octubre de 2024, lo que indica que la carga de costes se concentró en los importadores existentes.
Además, los cambios en la política arancelaria durante 2025 no solo aumentaron los aranceles en países como China, sino que también introdujeron nuevos aranceles universales en una amplia gama de países. Esto llevó a que importadores que antes estaban exentos de aranceles ahora tuvieran que hacer frente a estos pagos.
El impacto de estos aranceles se sintió principalmente en Estados Unidos, donde se estima que el 94% de la carga económica recayó en los primeros ocho meses de 2025. A pesar de que hubo una disminución en la repercusión arancelaria en los precios de las importaciones hacia finales de año, los exportadores extranjeros también se vieron afectados.
Diversos estudios han coincidido en que los aranceles impuestos por la Administración de Trump han tenido un impacto considerable en las empresas y consumidores estadounidenses. La Oficina Nacional de Análisis Económico (NBER) señala que la transmisión arancelaria es generalizada y que los costes recaen en gran medida sobre Estados Unidos.
En este contexto, la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO) estima que el 5% de los aranceles son soportados por exportadores extranjeros, un 30% por empresas estadounidenses y un 70% por las familias estadounidenses. Estas medidas han generado controversia, con críticas hacia los estudios realizados por instituciones como la Reserva Federal de Nueva York.
En resumen, los aranceles impuestos durante 2025 han tenido un impacto significativo en las empresas y consumidores estadounidenses, generando un debate sobre quién asume realmente la carga económica de estas medidas.
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