El uso de melatonina en niños es un tema que ha generado cierta controversia, según revela un estudio presentado en la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño. Según este estudio, el 21% de las familias ha iniciado el tratamiento con melatonina en sus hijos por recomendación de allegados, mientras que el 12% lo ha hecho por información obtenida en Internet.
Los resultados de la investigación, basados en encuestas a más de 800 familias, muestran que un 33% de las familias han optado por la melatonina siguiendo recomendaciones de allegados. Este porcentaje aumenta al 41% en el caso de aquellas familias que respondieron al cuestionario a través de redes sociales.
La doctora Elena Martínez-Cayuelas, autora principal del estudio, señala que el hecho de que las familias recurran a la melatonina por consejos de terceros puede indicar que los médicos no cuentan con las herramientas necesarias para abordar los problemas de sueño en los niños. Esto, a su vez, puede llevar a un uso prolongado de la melatonina sin un seguimiento médico adecuado.
Según los resultados de la encuesta, el 77,8% de las familias perciben la melatonina como segura, considerándola incluso un «tratamiento natural». Sin embargo, la experta destaca que la melatonina es una hormona y debería ser tratada como un fármaco, con los controles correspondientes.
En cuanto a los casos en los que se recomienda el uso de melatonina en niños, se destaca la población pediátrica con trastornos del neurodesarrollo. Además, la melatonina también está indicada en niños a partir de los 6 meses de edad con insomnio de inicio, así como para el abordaje del síndrome de retraso de fase, especialmente común en la población adolescente.
En resumen, el uso de melatonina en niños debe ser supervisado por un profesional médico, ya que su éxito en el tratamiento de los problemas de sueño depende de un enfoque integral que considere diversos factores como la exposición a la luz natural, el ejercicio físico y la rutina pre-sueño.
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