Las relaciones de pareja no saludables pueden manifestarse de diversas formas, no solo a través de la violencia explícita, sino también a través de desequilibrios en los cuidados, en el tiempo de ocio y en las oportunidades de desarrollo personal. Estos desequilibrios, que son bastante comunes en las relaciones actuales, pueden afectar negativamente la salud emocional de las mujeres.
Según la psicóloga Olga Barroso, autora del libro «Rupturas», las relaciones organizadas desde la injusticia, aunque no haya maltrato directo, pueden minar la salud de la mujer y generar frustración, malestar psicológico y una pérdida progresiva de bienestar. Es importante replantear los modelos de amor aprendidos y cuestionar los mandatos culturales que normalizan estas relaciones desiguales.
En ocasiones, las mujeres asumen más responsabilidades emocionales y de cuidados mientras sus parejas disfrutan de mayor autonomía, ocio y reconocimiento, lo que crea un desequilibrio que limita su capacidad de disfrute y contribuye a un malestar difuso que puede deteriorar su salud mental y calidad de vida.
Es fundamental romper con lo injusto en las relaciones de pareja y replantear las normas injustas en el amor, organizando las relaciones de manera equitativa y sin seguir mandatos patriarcales. La interdependencia en la pareja es esencial para cuidarla adecuadamente, alternando entre momentos de dedicación a uno mismo y al otro según las necesidades de ambos.
En resumen, es necesario valorar el bienestar individual, promover los vínculos afectivos tanto en relaciones de pareja como en otras áreas de la vida, y buscar la igualdad y la justicia en las relaciones sentimentales para garantizar la salud emocional y el bienestar de todas las personas involucradas.
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