Las aguas residuales de Europa están mostrando cambios significativos en la presencia de diferentes drogas, según un informe presentado por el grupo europeo SCORE en colaboración con la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). El estudio analizó muestras de aguas residuales de 115 ciudades europeas de 25 países, revelando datos preocupantes sobre el consumo de sustancias como cocaína, metanfetamina, MDMA, ketamina y cannabis.
Entre los hallazgos más destacados se encuentra un fuerte aumento en el consumo de ketamina y cocaína, mientras que se observa un marcado descenso en los residuos de MDMA. La concentración del metabolito de la cocaína, la benzoilecgonina (BE), aumentó un 22% entre 2024 y 2025, siendo mayor en el oeste y sur de Europa, especialmente en ciudades de Bélgica, Países Bajos y España.
En cuanto a la anfetamina y la metanfetamina, se observaron concentraciones similares en las aguas residuales de las ciudades europeas, con niveles más altos en el norte y centro de Europa. El consumo de metanfetamina, históricamente concentrado en la República Checa y Eslovaquia, también se detectó en otras regiones como Alemania, Lituania, Noruega y Turquía.
En el caso de la MDMA, se registró una disminución del 16% en la carga total detectada en las aguas residuales de las ciudades europeas. Por otro lado, la presencia de metabolitos de cannabis se mantuvo estable, con concentraciones más altas en ciudades de Países Bajos, Alemania y Eslovenia. En contraste, la carga total de ketamina aumentó casi un 41%, siendo más pronunciada en ciudades de Bélgica, Alemania y Países Bajos.
Estos datos reflejan la compleja realidad del consumo de drogas en Europa y la importancia de seguir monitoreando de cerca este fenómeno para implementar medidas preventivas y de salud pública adecuadas. Es fundamental abordar estas tendencias con enfoques integrales que aborden tanto la oferta como la demanda de sustancias psicoactivas en la sociedad.
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