Si alguna vez te has sentido bloqueado mentalmente y no has podido enfrentar situaciones estresantes, un desayuno saludable, ejercicio regular y una buena noche de sueño podrían ser clave para desarrollar flexibilidad psicológica.
Una reciente investigación de la Universidad de Binghamton en Estados Unidos ha demostrado que los hábitos saludables promueven la «flexibilidad psicológica», la cual ayuda a manejar el estrés, según se publicó en el ‘Journal of American College Health’.
Pero, ¿qué significa realmente la flexibilidad psicológica? Se trata de la capacidad de adaptar nuestros pensamientos, emociones y comportamientos de manera equilibrada y constructiva a las situaciones cambiantes. En lugar de quedarnos bloqueados ante el estrés, las personas con flexibilidad psicológica pueden distanciarse, procesar sus emociones y responder de forma constructiva.
Lina Begdache, profesora asociada de estudios de salud y bienestar y autora principal del estudio, menciona que las personas con flexibilidad psicológica pueden mantener la calma bajo presión, adaptándose con serenidad a situaciones estresantes en lugar de entrar en pánico. Estas personas pueden cambiar su forma de pensar sobre la situación y utilizar sus recursos cerebrales para afrontar el estrés de manera más efectiva.
Begdache y sus colegas realizaron una encuesta a unos 400 estudiantes universitarios sobre hábitos de alimentación, sueño, ejercicio y otros temas. Descubrieron que los hábitos saludables como el ejercicio regular y desayunar adecuadamente mejoran la flexibilidad psicológica, lo que fortalece la resiliencia mental y ayuda a enfrentar el estrés.
Algunos hallazgos importantes del estudio incluyen que desayunar cinco o más veces por semana se relaciona con una mayor resiliencia a través de la flexibilidad psicológica, que las personas que duermen menos de seis horas tienden a tener menos resiliencia y flexibilidad psicológica, que el ejercicio, incluso de 20 minutos o más, se asocia con la flexibilidad psicológica y la resiliencia, y que tomar aceite de pescado varias veces por semana puede ayudar con la flexibilidad psicológica.
Por otro lado, la baja flexibilidad psicológica, o la rigidez en el pensamiento y el comportamiento, se relaciona con malos hábitos como el consumo de comida rápida y la falta de sueño. Begdache destaca que la flexibilidad psicológica permite a las personas distanciarse y utilizar los recursos de su cerebro para comprender y procesar mejor sus emociones. Además, mejoras en la dieta y el estilo de vida pueden ayudar a lograr mayor flexibilidad psicológica.
En investigaciones anteriores, Begdache encontró que las dietas de alta calidad aumentan la resiliencia, mientras que las dietas deficientes la reducen. Este estudio revela que la flexibilidad psicológica es el mecanismo a través del cual la dieta y el estilo de vida influyen en la resiliencia.
En conclusión, adoptar hábitos saludables como una dieta equilibrada, ejercicio regular y un sueño adecuado no solo nos hacen resilientes, sino que también nos ayudan a desarrollar flexibilidad psicológica, lo que a su vez nos convierte en personas más capaces de hacer frente al estrés.
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