Un invierno húmedo ha marcado el paisaje en el litoral de Euskadi, con un promedio de entre 40 y 45 días de lluvia en la vertiente cantábrica, impulsado por la persistencia de borrascas atlánticas. Esta situación ha llevado a un aumento significativo en las reservas de los embalses vascos, alcanzando un total de 215 hm3 de agua, lo que representa el 85,3% de su capacidad total. En tan solo una semana, se han recogido 4 hm3 adicionales.
Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, las reservas actuales en el País Vasco se sitúan 5 hm3 por encima de la misma semana en el año 2025, cuando alcanzaban los 210 hm3 (83,3% de llenado). Estas cifras también superan el promedio de la última década, establecido en 208 hm3 para estas fechas.
En cuanto a los embalses individuales, el pantano alavés de Ullibarri se encuentra al 90,4% de su capacidad total, con 132 hectómetros cúbicos almacenados. Por su parte, el embalse de Urrunaga cuenta con 52 hectómetros cúbicos, representando el 72,2% de su capacidad.
En Gipuzkoa, el embalse de Ibai Eder se encuentra al 91% de su capacidad total de 11 hm3. En la misma región, el pantano de Urkulu, con una capacidad de 10 hectómetros cúbicos, ha alcanzado el 100% de su capacidad de almacenamiento.
Además, el embalse de Ibiur en Gipuzkoa y el embalse de Albina en Álava también han registrado niveles significativos de almacenamiento, con el 100% y el 60% de su capacidad total respectivamente.
En cuanto a las precipitaciones, Euskalmet ha reportado que las lluvias han sido abundantes y persistentes durante el invierno en Euskadi, especialmente en la vertiente cantábrica. Datos indican que se han superado los promedios normales en diversas zonas, con registros destacados en el nordeste de Gipuzkoa y áreas de montaña en Bizkaia.
A pesar de esto, algunas regiones como el sur de Álava y la Llanada Alavesa han registrado cantidades menores de lluvia. Las nevadas también han sido frecuentes, especialmente en los primeros días de enero, aunque a cotas variables.
En resumen, el invierno ha dejado una huella húmeda en Euskadi, con embalses bien abastecidos y precipitaciones por encima de lo normal en muchas áreas, lo que presenta un panorama positivo en términos de recursos hídricos para la región.
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