La Audiencia Provincial de Cantabria ha decidido investigar a una joven de Zaragoza que afirmó haber sido víctima de sumisión química y violación en Santander en verano de 2024. La joven se encontraba en la ciudad por una convención laboral de una inmobiliaria para la que trabajaba a través de una franquicia, de la cual fue despedida.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial también ha acordado investigar a un amigo de la denunciante que actuó como testigo en la denuncia falsa. Asimismo, se ha decidido el sobreseimiento libre y archivo de la causa contra el hombre denunciado.
El caso se inició a finales de 2024, cuando la jueza del Juzgado de Instrucción número 3 de Santander decidió cerrar el caso después de que la defensa del supuesto agresor presentara informes forenses que descartaban la sumisión química alegada por la denunciante.
La Fiscalía de Cantabria ha respaldado el sobreseimiento de la causa contra el hombre denunciado, argumentando que no existía persistencia en la versión de la denunciante ni datos objetivos que respaldaran sus afirmaciones.
El denunciado por la presunta sumisión química ha anunciado que solicitará al menos cuatro años de cárcel para la joven de Zaragoza, así como una indemnización de 250.000 euros para cada uno de los implicados, incluyendo al amigo que respaldó la versión de la denunciante.
Por su parte, la mujer fue condenada por la Audiencia Provincial de Zaragoza por un delito leve de amenazas, después de amenazar a su jefe con una denuncia falsa de agresión sexual tras ser despedida.
Los hechos denunciados ocurrieron en junio de 2024 en Santander, donde la joven participaba en una convención de la inmobiliaria para la que trabajaba. Tras regresar a Zaragoza, se sometió a pruebas que dieron positivo por consumo de cocaína y benzodiacepinas.
Tanto la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer de Zaragoza como los forenses del Instituto de Medicina Legal de Cantabria concluyeron que no existían evidencias de sumisión química en la denunciante, basándose en pruebas como grabaciones de cámaras de seguridad y el comportamiento de la joven.
En resumen, el caso ha generado controversia y ha resultado en acusaciones cruzadas, con la joven denunciante enfrentando acusaciones de denuncia falsa y el denunciado buscando una condena por daños a su integridad moral.
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