El movimiento ‘Signos que cambian el mundo’, liderado por el activista sordo Marcos Lechet, ha hecho un llamado al Ministerio de Educación para que garantice la enseñanza de la lengua de signos española como asignatura optativa en los colegios e institutos. A pesar de que existe una ley vigente desde hace casi dos décadas que permite la enseñanza de esta lengua, la mayoría de los estudiantes no han tenido la oportunidad de aprenderla.
Según denuncian desde el movimiento, la base legal ya está establecida. La Ley 27/2007 reconoce oficialmente la lengua de signos desde hace 19 años, y un Real Decreto de 2022 sobre el currículo educativo en España permite su incorporación como materia optativa. Sin embargo, el problema radica en el incumplimiento de esta normativa.
Marcos Lechet, quien perdió la audición a los cinco años y recuperó parcialmente su capacidad auditiva a los 23 gracias a implantes cocleares, ha liderado diversas iniciativas para mejorar la accesibilidad de las personas con discapacidad auditiva. En España, más de 1,2 millones de personas son sordas o tienen discapacidad auditiva, pero el conocimiento de la lengua de signos entre la población es limitado, lo que genera barreras en la comunicación diaria.
El movimiento ha cobrado visibilidad gracias al apoyo de personas sordas y a casos como el de Nora, una niña de 10 años que se hizo viral tras interpretar una canción en lengua de signos en ‘Got Talent’ España. Nora aprendió la lengua de signos para comunicarse con sus abuelos sordos, convirtiéndose en un símbolo de la reivindicación.
En respuesta a estas demandas, el Consejo de Ministros ha aprobado la creación de un sistema oficial de acreditación de la Lengua de Signos Española, con el objetivo de certificar el nivel de competencia lingüística en todo el territorio nacional. Esto permitirá reconocer formalmente la lengua de signos como un idioma, con seis niveles de competencia lingüística.
Este avance representa un paso importante para garantizar que todas las personas sordas, sordociegas u oyentes puedan obtener un diploma acreditable que les permita acceder al empleo público y valorar su competencia lingüística en diversos ámbitos.
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