Un estudio realizado por un equipo de investigadores de varias universidades chinas ha revelado que los microplásticos se acumulan en la bilis humana, actuando como un reservorio oculto. Publicado en la revista ‘Environmental Science and Ecotechnology’, el estudio destaca que la contaminación por plásticos es un problema ambiental significativo en la actualidad.
Los microplásticos ingresan al cuerpo humano a través de alimentos, bebidas y aire, y se han detectado en varios órganos y tejidos, lo que ha despertado preocupación por sus posibles efectos a largo plazo en la salud. Este estudio observó cómo los microplásticos se ocultan en la bilis y contribuyen a la senescencia de los colangiocitos, células del sistema biliar.
Se analizó la bilis de 14 pacientes sometidos a cirugía, encontrando microplásticos en todas las muestras, con cargas más elevadas en pacientes con cálculos biliares. El estudio sugiere que la bilis puede actuar como un reservorio y una vía de excreción no reconocida previamente para los microplásticos, y que la exposición crónica puede envejecer los colangiocitos a través de lesiones mitocondriales.
Se destacó que la melatonina puede atenuar estos efectos, ofreciendo una posible intervención protectora, aunque se necesitan estudios humanos más amplios. Este hallazgo plantea la posibilidad de que el sistema biliar sea un nuevo objetivo de riesgo para la salud relacionado con los microplásticos, abriendo la puerta a una mayor comprensión de cómo la contaminación plástica afecta la salud digestiva y hepática.
En resumen, este estudio subraya la importancia de monitorear los niveles de microplásticos en los sistemas de agua potable y alimentos, con el objetivo de proteger la salud pública y el medio ambiente.
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