Por ello, con este vídeo, se insta a cambiar la mirada como primer paso para construir un futuro libre de violencia para la infancia.
De este modo, la campaña, que durará un mes, tiene un mensaje claro: la infancia no quiere etiquetas ya que ni género, origen, cuerpo o forma de expresarse definen el valor ni potencial de la infancia, por lo que hace un llamamiento a los adultos para que apuesten por una educación sin prejuicios.
«Cada niño o niña ha de poder desarrollar su camino de manera libre, sin ver reducidas sus oportunidades por ser racializado, niña, por tener alguna discapacidad o por su orientación sexual. Combatir los estereotipos es una responsabilidad colectiva que implica escuchar sin minimizar, revisar prejuicios, educar en igualdad, celebrar la diversidad y crear entornos seguros», asegura Laza. La campaña para construir un futuro libre de violencia para la infancia ha sido lanzada con un claro mensaje: la infancia no quiere etiquetas. Ni el género, ni el origen, ni el cuerpo, ni la forma de expresarse definen el valor ni el potencial de un niño o niña. Por lo tanto, se hace un llamamiento a los adultos para apostar por una educación sin prejuicios.
Según Laza, cada niño o niña debe poder desarrollar su camino de manera libre, sin ver reducidas sus oportunidades por su raza, género, discapacidad o orientación sexual. Combatir los estereotipos es una responsabilidad colectiva que implica escuchar sin minimizar, revisar prejuicios, educar en igualdad, celebrar la diversidad y crear entornos seguros.
La campaña durará un mes y busca cambiar la mirada como primer paso para eliminar la violencia contra la infancia. Se insta a la sociedad a reflexionar sobre la importancia de no etiquetar a los niños y niñas, y a permitirles desarrollarse sin limitaciones impuestas por prejuicios.
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