Un funcionario declaró que los sparklers estaban unidos a botellas de champán que se encontraban demasiado cerca del techo. Cuarenta personas fallecieron y más de 100 resultaron heridas. Muchas de las víctimas eran adolescentes.
El incidente ocurrió durante una celebración en la que los sparklers, utilizados para añadir un toque festivo, se convirtieron en una tragedia. Las botellas de champán con los sparklers encendidos se encontraban en un lugar inadecuado, lo que provocó un incendio que se propagó rápidamente.
Las consecuencias fueron devastadoras, con un elevado número de víctimas y familias destrozadas. La falta de precaución y el mal manejo de los materiales inflamables fueron determinantes en esta terrible tragedia.
Es crucial recordar la importancia de seguir protocolos de seguridad en todo momento, especialmente durante eventos festivos donde se utilizan elementos pirotécnicos. La prevención y la responsabilidad son fundamentales para evitar este tipo de situaciones lamentables.
Esta tragedia, que cobró la vida de tantas personas y dejó a otras gravemente heridas, nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de priorizar la seguridad en todo momento. Que este doloroso suceso sirva como un llamado de atención para garantizar que tragedias como esta no vuelvan a repetirse.
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