La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha presentado su informe anual sobre migración y asilo del año 2025, destacando que las políticas antimigratorias han alimentado discursos de odio. La ONG lamenta que la Unión Europea haya continuado promoviendo políticas que ponen en riesgo los derechos humanos, generando tensiones sociales y fomentando la discriminación.
En este contexto, CEAR señala que el año 2026 será crucial para definir el camino que tomará la UE y España en materia migratoria. Destaca la importancia de adoptar políticas que coloquen a las personas en el centro, evitando la estigmatización y criminalización de migrantes y refugiados, especialmente de niños, niñas y adolescentes sin referentes familiares.
La organización resalta la necesidad de una nueva Ley de Asilo en España para alinearse con el Pacto Europeo de Migración y Asilo, que actualmente se centra en el control y la externalización de fronteras. Asimismo, se enfatiza la importancia de garantizar el acceso a asistencia jurídica gratuita y la posibilidad de solicitar asilo en embajadas y consulados.
En cuanto al nuevo Reglamento de Extranjería, que entró en vigor en mayo, se destaca que si bien flexibiliza el arraigo para algunas personas en situación irregular, excluye a quienes han tenido sus solicitudes de asilo rechazadas. Esto ha llevado a un aumento en las resoluciones desfavorables, afectando principalmente a solicitantes de países como Colombia.
A pesar de la disminución en el número de solicitudes de asilo y llegadas a costas españolas, CEAR advierte que las crisis de desplazamiento a nivel mundial persisten, especialmente en lugares como Venezuela, Afganistán, Ucrania y Sudán. Se menciona también la grave situación en Gaza, donde el genocidio ha cobrado la vida de miles de personas palestinas.
En resumen, el informe de CEAR destaca la urgencia de adoptar políticas migratorias más humanitarias y respetuosas de los derechos humanos, tanto a nivel nacional como europeo. Se subraya la importancia de garantizar la protección y la dignidad de todas las personas desplazadas, en un contexto global marcado por crisis humanitarias y conflictos prolongados.
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