Sonarse los mocos es una acción cotidiana que la mayoría realiza de forma rutinaria, pero que no siempre se hace de la manera correcta. Hacerlo de forma inadecuada, ya sea con demasiada fuerza o taponando ambas fosas nasales al mismo tiempo, puede provocar molestias, favorecer infecciones e incluso afectar al oído.
Los especialistas señalan que una técnica adecuada no solo mejora la limpieza nasal, sino que también protege la salud respiratoria, lo cual es especialmente relevante en épocas de resfriados, alergias como la primavera, o infecciones respiratorias.
Incluso organismos como la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery advierten que una presión excesiva al sonarse la nariz puede contribuir a problemas en los oídos y en los senos paranasales. Por ello, es importante realizar este gesto de forma suave y controlada para evitar complicaciones.
Una técnica correcta, aunque sencilla, requiere atención. La fisioterapeuta respiratoria Teresa García-Barredo Restegui destaca que sonarse muy fuerte, tapar ambas fosas a la vez o no preparar la nariz cuando hay mucha secreción, pueden provocar dolor de oídos, sangrado nasal o incluso el paso de secreciones al oído medio.
Para realizar una técnica correcta, se aconseja seguir las siguientes indicaciones:
1. Hacer un lavado nasal si hay mucha secreción.
2. Tapar una fosa y sonarse suavemente por la otra.
3. Cambiar de lado.
4. Repetir si es necesario, siempre sin forzar.
Más allá de este gesto puntual, es importante cuidar la salud nasal en el día a día. Una correcta higiene nasal es fundamental para prevenir complicaciones y mantener el buen funcionamiento del sistema respiratorio. Para ello, se pueden seguir estos consejos:
1. Observar la respiración y habituarse a la respiración nasal.
2. Mantener una buena hidratación.
3. Ventilar los espacios cerrados.
4. Evitar el humo del tabaco.
5. Tratar adecuadamente las alergias y los procesos respiratorios.
6. No abusar de descongestionantes nasales.
7. Usar lavados nasales con criterio, no como única solución a problemas persistentes.
8. Consultar con un profesional cuando los síntomas son repetidos o duraderos.
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