Durante mucho tiempo, el término «squirting» ha sido utilizado para referirse a la eyaculación femenina, generando confusión en la sociedad. Sin embargo, la sexóloga Mónica Branni aclara que el squirting y la eyaculación femenina son dos fenómenos completamente diferentes.
El squirting, según Branni, es un proceso de autolimpieza y autocuidado genital que ocurre durante las relaciones sexuales. Se produce una pequeña cantidad de fluidos vulvovaginales, similar a la orina pero más diluida, con el propósito de limpiar la uretra de posibles gérmenes y bacterias. Este fenómeno se expulsa antes del orgasmo y puede variar en cantidad, desde 15 hasta 110 mililitros e incluso hasta 900 mililitros en algunos casos.
Para identificar el squirting, se describe como una sensación similar a la necesidad de orinar y la pérdida de control en la emisión de fluidos. Generalmente, este proceso se experimenta al orinar después del sexo, ya que no todas las personas lo experimentan durante la relación sexual compartida.
Es importante destacar que el squirting se origina en la vejiga y se expulsa por la uretra, siendo un mecanismo similar al de la orina pero asociado a la excitación sexual. Por otro lado, la eyaculación femenina se caracteriza por la emisión de un fluido blanquecino en cantidades imperceptibles, que contiene el antígeno prostático específico.
En resumen, el squirting y la eyaculación femenina son procesos distintos que no deben confundirse. Prestar atención a estos fluidos puede distraernos del placer sexual, aunque es importante distinguirlos por motivos informativos. Así que, la próxima vez que tengas relaciones sexuales, recuerda la importancia de ir al baño después para cuidar tu salud genital y prevenir infecciones de orina.
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