La diputada regional de Vox, Virginia Martínez, generó controversia al presentarse en la Asamblea ataviada con un niqab negro para presentar una moción sobre el uso de vestimenta islámica en espacios públicos. La presidenta del parlamento autonómico le advirtió que no podía permanecer vestida de esa manera en el plenario, solicitándole que se cambiara.
Tras retirarse el niqab, Martínez expresó su satisfacción por la prohibición de este tipo de vestimenta en la Asamblea y abogó por extender esta restricción a todos los lugares públicos de la región. Criticó al PP y al PSOE por promover culturas que perpetúan la sumisión de las mujeres, considerando estas vestimentas como símbolos de misoginia y dominación masculina.
En el marco de la moción presentada por Vox, se solicitaba al Gobierno endurecer las sanciones contra las prácticas islámicas que vulneran los derechos fundamentales de las mujeres, así como suspender las solicitudes de nacionalidad para aquellos que impongan de manera opresiva el uso de determinada vestimenta a mujeres o niñas.
La respuesta de otros partidos fue diversa. El PP propuso reforzar los instrumentos de seguridad para perseguir a quienes agredan a mujeres, independientemente de su religión o nacionalidad. Por su parte, la portavoz del Grupo Mixto rechazó cualquier discurso de odio que divida a la ciudadanía, calificando a Vox como un «peligro público». La representante socialista destacó que el problema no radica en la vestimenta, sino en el racismo, abogando por la educación y la integración como vías para promover la convivencia.
En un contexto donde el debate sobre la vestimenta islámica y los derechos de las mujeres sigue siendo relevante, la iniciativa de Vox desató opiniones encontradas en el parlamento autonómico, evidenciando las diferentes posturas políticas y sociales ante esta cuestión.
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