Los complementos alimenticios son cada vez más populares entre la población, siendo los elaborados a base de vitaminas, proteínas y probióticos los más consumidos. Según una encuesta, el 85% de las personas que toman algún complemento optan por aquellos que contienen vitaminas, seguidos por un 53% que elige los que contienen proteínas y un 45% que prefiere los probióticos. Estos productos suelen incluir también ácidos grasos esenciales, aminoácidos, algas o plantas, e incluso extractos de hierbas como el ginseng, el aloe vera o la soja.
A pesar de su popularidad, el gasto medio anual en complementos alimenticios asciende a 139 euros, una cifra que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera innecesaria en la mayoría de los casos. Según la OCU, una dieta variada y equilibrada, rica en productos frescos y vegetales, combinada con carbohidratos integrales, proporciona todos los nutrientes básicos que el cuerpo necesita.
Entre los motivos más comunes para tomar un complemento alimenticio se encuentran la búsqueda de energía y vitalidad, el refuerzo de la ingesta de vitaminas y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Sin embargo, preocupa que hasta un 31% de las personas consuma estos productos sin consultar a un profesional de la salud, lo cual puede representar un riesgo, especialmente en casos como mujeres embarazadas, personas con problemas hepáticos o renales, o aquellos que están tomando medicamentos que podrían interactuar con los complementos.
Otro aspecto a tener en cuenta son las falsas alegaciones que algunos complementos alimenticios hacen en su publicidad. En lo que va de año, la OCU ha denunciado 15 productos por afirmaciones engañosas o no autorizadas, como tratamientos para problemas articulares o efectos adelgazantes. Ante esta situación, la OCU ha lanzado una campaña para identificar y denunciar estas prácticas ilegales con la ayuda de los consumidores.
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