El futuro del sector turístico en Venezuela se ve envuelto en incertidumbre tras la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses en una operación militar en Caracas el 3 de enero. Este suceso ha dejado en el aire los ambiciosos planes de apertura internacional que se proyectaban para el año 2026.
Antes de estos acontecimientos, el Ministerio de Turismo (Mintur) había anticipado un aumento significativo en el flujo de visitantes para el próximo año. Se esperaba la llegada de más de 6.000 turistas rusos mediante acuerdos con operadoras como Pegas Touristik y Hover Tour, así como el lanzamiento del producto multidestino China-Cuba-Venezuela, que prometía diversificar la oferta turística en el país.
El año 2025 fue calificado como histórico, con un crecimiento del 44,56% en las llegadas de turistas internacionales y más de 12,2 millones de movilizaciones internas durante las temporadas altas. Se validaron más de 1.250 rutas turísticas, se capacitó a más de 360.000 personas en el sector y se otorgaron 3.759 nuevos registros a prestadores de servicios.
La ministra de Turismo, Leticia Gómez, destacó la inversión hotelera y extrahotelera, con nuevos proyectos por un total de 4,5 millones de dólares, asegurando la sostenibilidad del turismo como motor de diversificación económica, generación de empleo y captación de divisas. El turismo se posicionaba como uno de los 14 motores productivos del país, con énfasis en la conectividad aérea hacia destinos clave y alianzas estratégicas con países como Rusia y China.
A pesar de estos avances, la intervención militar ha generado tensiones diplomáticas y ha puesto en duda la ejecución de los convenios y planes previstos. La reconfiguración del poder, con la participación de empresas estadounidenses en la reparación de infraestructuras, plantea un escenario incierto para un sector que depende de la estabilidad política y la promoción internacional.
En medio de esta incertidumbre, las previsiones turísticas para el año en curso quedan suspendidas a la espera de la evolución de la transición anunciada por Washington. La industria turística de Venezuela se enfrenta a un panorama desafiante en el que la incertidumbre política y las tensiones internacionales ponen en riesgo los logros alcanzados hasta el momento.
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