La vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Esther Erice, ha destacado la dificultad de realizar un seguimiento especial a maltratadores reincidentes una vez cumplen su condena. Según Erice, una vez que la persona ha cumplido su pena, no es posible un seguimiento particular, ya que el ordenamiento jurídico sanciona hechos concretos y valora la peligrosidad, pero esta no determina medidas jurisdiccionales adicionales tras la condena, salvo en casos de prisión permanente revisable.
En lo que va de 2026, 14 mujeres y tres menores han sido asesinados por violencia de género, lo que ha sido catalogado como un inicio de año muy duro. Erice ha señalado la necesidad de evaluar si existe un incremento consolidado de estos casos al final del año. El Ministerio de Igualdad ha activado un plan de actuación ante los últimos asesinatos machistas, manteniendo contactos con el Observatorio para analizar los casos individualmente y determinar posibles fallos y áreas de actuación.
Erice ha resaltado que la Ley Integral contra la Violencia de Género de 2004 aún no está implementada en todos sus aspectos, más de veinte años después de su aprobación. Además, ha enfatizado la importancia de una intervención integral que no se limite a juzgados y tribunales, sino que involucre a sectores como sanidad y servicios sociales para detectar situaciones de riesgo antes de que lleguen a los tribunales.
En cuanto a la propuesta de establecer una distancia mínima de 350 metros en las órdenes de alejamiento, Erice ha señalado que no existe una solución única válida para todos los casos, ya que la eficacia de estas medidas depende de varios factores. También se ha abordado el tema de los hijos de víctimas mortales de violencia machista, abogando por acompañarlos hasta que logren una independencia personal y profesional.
Finalmente, Erice ha destacado la necesidad de apoyar a las mujeres que denuncian violencia de género, ya que puede exigir una gran valentía, especialmente en situaciones de dependencia económica o con hijos menores a cargo. A pesar de los avances, los asesinatos machistas siguen siendo un fracaso social, aunque se observa una tendencia descendente en el número anual de mujeres asesinadas desde 2015.
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