Enric Mestre, reconocido como un «referente internacional» de la cerámica contemporánea, falleció a los 89 años en Alboraya, su localidad natal. A lo largo de su vida, este artista nacido el 16 de marzo de 1936 en Valencia, expuso su obra en diversos países de Europa y Asia. Su trabajo se caracterizó por la geometría y el diálogo entre materia, luz y espacio.
Mestre recibió numerosos premios a lo largo de su carrera, destacando el Concurso de Cerámica de Manises en 1972, la medalla de Oro del Estado de Baviera en Munich en 1976 y el premio de las Artes Plásticas de la Generalitat Valenciana en 2009, entre otros reconocimientos. Además, fue miembro de la Academia Internacional de Cerámica desde 1979 y académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Carles de Valencia desde 1983.
Su legado artístico ha dejado una profunda huella en Alboraya, donde se pueden apreciar sus obras en lugares emblemáticos como el Ayuntamiento, la Casa de la Cultura, la Plaza Tomás y Valiente, la rotonda de acceso a Port Saplaya y en La Patacona. A pesar de su reconocimiento internacional, Mestre lamentaba la falta de reconocimiento en su propia tierra, destacando su lucha por reivindicar la cerámica como una disciplina creativa.
En 2013, Enric Mestre impartió lecciones de cerámica en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, donde mostró su metodología rigurosa y libre, dejando una huella imborrable en 31 años de docencia. Su pasión por la cerámica y su contribución al arte contemporáneo lo convierten en una figura fundamental en el panorama artístico internacional.
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