Un grupo de investigadores de Estados Unidos ha publicado un estudio en la revista ‘JAMA Network Open’ que revela un aumento significativo en las prescripciones de melatonina en niños a nivel mundial. Este aumento plantea preocupaciones sobre la falta de evidencia sobre la eficacia de la melatonina en niños con desarrollo normal, lo que destaca la necesidad de implementar estrategias para prevenir y reducir su uso en la infancia.
La melatonina se ha convertido en la principal causa de exposición no supervisada a medicamentos y sobredosis en servicios de urgencias pediátricas, especialmente en niños pequeños de 0 a 6 años. Aunque se han documentado los beneficios de la melatonina en niños mayores con afecciones neurológicas, como trastorno del espectro autista, aún no se ha investigado su eficacia en niños pequeños sin estas condiciones.
Los investigadores han observado un aumento constante en el uso de melatonina en niños pequeños en la última década, multiplicando su uso por cinco desde 2009, especialmente después de la pandemia de COVID-19. Esto ha llevado a que la melatonina sea una de las sustancias más utilizadas por padres sin supervisión médica, lo que ha generado casos de sobredosis en niños menores de 5 años.
A pesar de que algunos estudios han demostrado que la melatonina puede ayudar a niños con trastornos del sueño como el TEA a conciliar el sueño más rápido, no hay evidencia que respalde su uso en niños sin alteraciones neurológicas. Se destaca la importancia de considerar intervenciones conductuales para reducir el uso de medicamentos y sobredosis en niños pequeños, y de limitar el uso de melatonina a las indicaciones aprobadas, siempre bajo supervisión médica.
En resumen, es fundamental abordar el aumento en las prescripciones de melatonina en niños pequeños, asegurando que su uso esté respaldado por evidencia científica y que se implementen estrategias para reducir su uso innecesario y prevenir casos de sobredosis. La melatonina debe ser considerada como un medicamento, no como un suplemento, y su uso debe ser cuidadosamente evaluado y supervisado en la población pediátrica.
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