El dolor crónico afecta a millones de personas en todo el mundo, alterando significativamente su calidad de vida y dificultando su día a día. Ante esta situación, muchos buscan alternativas más allá de los analgésicos tradicionales, como los productos a base de cannabis.
La ciencia ha comenzado a investigar de manera rigurosa la eficacia de estos productos en el alivio del dolor crónico, y los hallazgos muestran un panorama complejo. Según una revisión sistemática de ensayos clínicos con más de 2.300 adultos con dolor crónico, los productos a base de cannabis con una mayor proporción de tetrahidrocannabinol (THC) a cannabidiol (CBD) pueden proporcionar pequeñas mejoras a corto plazo en el dolor y la función, especialmente en personas con neuropatía.
Sin embargo, estos productos también están asociados con un mayor riesgo de efectos adversos comunes. En particular, los productos con una baja proporción de THC a CBD, incluyendo las formulaciones solo con CBD, parecen no ser tan útiles en el alivio del dolor crónico.
Los investigadores analizaron 25 ensayos aleatorizados a corto plazo y controlados con placebo sobre productos de cannabis, con el objetivo de actualizar la evidencia previa sobre su eficacia y sus posibles daños en el tratamiento del dolor crónico. Los datos mostraron que, aunque algunos productos pueden reducir ligeramente la intensidad del dolor, también pueden provocar efectos adversos como mareos, sedación y náuseas.
En este sentido, es crucial realizar más investigaciones para comprender mejor los resultados a largo plazo y explorar otros tipos de productos de cannabis. Un editorial del Centro de Cannabis y Cannabinoides de la UCLA destaca la importancia de seguir investigando para orientar a pacientes, médicos y legisladores en el uso de cannabinoides en el tratamiento del dolor crónico.
En resumen, si bien los productos a base de THC pueden ofrecer un alivio moderado para el dolor crónico, es fundamental tener en cuenta tanto las posibilidades como las limitaciones de estos productos, así como los posibles efectos adversos. La investigación continua es esencial para mejorar la comprensión y el uso adecuado de los cannabinoides en el tratamiento del dolor crónico.
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