La era de la dominancia estadounidense ha llegado a su fin. Ahora, la música proviene de artistas de todas partes que se escuchan entre sí.
En un mundo cada vez más interconectado, la música ya no está limitada por fronteras geográficas o culturales. Los artistas de todo el mundo tienen la capacidad de inspirarse mutuamente y colaborar en nuevas y emocionantes formas. Desde América Latina hasta Asia, pasando por Europa y África, la diversidad musical es más rica que nunca.
Por ejemplo, artistas como Rosalía de España han colaborado con artistas de reggaetón de Puerto Rico como Bad Bunny, creando un sonido único que fusiona diferentes estilos y culturas. Del mismo modo, el K-pop surcoreano ha conquistado el mercado global con su estética única y sus pegajosas melodías.
Esta nueva era de la música global ha democratizado el proceso creativo, permitiendo que artistas de todo el mundo compartan sus historias y perspectivas de una manera que antes era impensable. La influencia de la música estadounidense sigue siendo importante, pero ya no es la única fuerza dominante en el panorama musical mundial.
En resumen, la era de la dominancia estadounidense en la música ha llegado a su fin, dando paso a una nueva era de colaboración y diversidad musical a nivel mundial. Los artistas de todas partes están escuchando y aprendiendo unos de otros, creando un paisaje musical verdaderamente global e inclusivo.
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