Los efectos de la actividad sexual en el organismo han sido tema de debate constante. Una nueva revisión exhaustiva de la literatura científica confirma que la eyaculación frecuente conlleva beneficios tangibles para la salud masculina.
Según un estudio publicado en la revista ‘European Urology’, eyacular al menos 21 veces al mes puede reducir significativamente el riesgo de cáncer de próstata. Investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard han observado esta asociación en hombres de diferentes edades, respaldando la ‘hipótesis del estancamiento prostático’.
Además de la salud física, la actividad sexual también influye en la salud mental y el descanso. La liberación de hormonas como la prolactina y la oxitocina después del orgasmo promueve la relajación y el sueño profundo, reduciendo el cortisol, la hormona del estrés. La actividad sexual también actúa como un analgésico natural, mejorando el estado de ánimo y reduciendo la ansiedad y la depresión.
A pesar de los beneficios de la eyaculación frecuente, los expertos advierten contra el alarmismo respecto a la abstinencia. No eyacular durante periodos prolongados no es patológico y los espermatozoides no utilizados son reabsorbidos por el cuerpo de forma natural. La conexión entre inmunidad y actividad sexual también es destacada, ya que mantener una vida sexual activa puede aumentar los niveles de Inmunoglobulina A, un anticuerpo esencial para defender al cuerpo contra infecciones.
En resumen, eyacular de forma regular puede ser beneficioso para la salud física y mental, actuando como un factor protector prostático y un regulador emocional. Es importante abordar la salud sexual de manera integral, sin presiones numéricas estrictas, y entender que el cuerpo masculino posee mecanismos de autorregulación eficientes.
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