Las dos mujeres que han acusado a Julio Iglesias de agresión sexual han justificado su decisión de denunciar los hechos ante la Audiencia Nacional por su deseo de hacer justicia y evitar que ninguna otra mujer sufra este tipo de abusos por parte del cantante.
Rebeca, una de las denunciantes, explicó que tomó esta decisión por tres razones de justicia: por ella misma, por las mujeres que trabajan en las casas de Julio Iglesias para que sean fuertes y alcen la voz, y por su país, para evitar que estos hechos se repitan. Por su parte, Laura, la otra víctima, desea que ninguna mujer vuelva a experimentar este tipo de abusos y quiere transmitir el mensaje de que las mujeres son víctimas y sobrevivientes, no culpables.
Según la organización Women’s Link, las experiencias de Rebeca y Laura podrían ser similares a las de otras mujeres de América del Sur y el Caribe que también habrían trabajado para Julio Iglesias. Estas mujeres, al igual que otras posibles sobrevivientes, son latinas jóvenes, racializadas y en situación de vulnerabilidad debido a sus condiciones económicas y sociales.
Jovana Ríos Cisnero, directora ejecutiva de Women’s Link, señaló que los hechos denunciados por Rebeca y Laura deben analizarse en el marco de estructuras sistémicas de opresión y abuso, que incluyen violencia sexual, racismo, colonialismo y explotación de mujeres. La organización considera que el silencio y la desestimación perpetúan estas prácticas, y que al compartir sus historias, las denunciantes buscan visibilizar cómo operan estos sistemas y a quiénes afectan.
Amnistía Internacional España decidió apoyar a las denunciantes y solicitar una investigación tras conocer los hechos. Según la organización, las situaciones de explotación de mujeres migrantes en el empleo doméstico no son casos aislados, sino que forman parte de condiciones laborales que devalúan la vida y el trabajo de las mujeres. Ana Rebollar, directora adjunta de Amnistía Internacional España, destacó que la violencia ejercida por empleadores contra trabajadoras remuneradas del hogar es una grave violación de derechos humanos, y que los sistemas migratorios aumentan el riesgo de estas situaciones de explotación y trata al vincular la autorización de residencia al contrato laboral.
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