El Secretario de Defensa Pete Hegseth emitió una orden verbal para matar a todos los miembros de la tripulación en el ataque del 2 de septiembre a un barco sospechoso de transportar drogas. Los Navy SEALs dispararon un segundo misil.
Según fuentes oficiales, el Secretario de Defensa dio la orden directa de eliminar a todos los tripulantes del barco en cuestión, considerado como una amenaza para la seguridad nacional. Esta acción ha generado controversia en la opinión pública y ha planteado debates sobre los protocolos de actuación en situaciones de alto riesgo.
El incidente ha levantado críticas tanto a nivel nacional como internacional, con organizaciones de derechos humanos expresando su preocupación por el uso de la fuerza letal en operaciones militares. Por su parte, el gobierno ha defendido la acción como necesaria para combatir el tráfico ilegal de drogas y proteger los intereses del país.
La situación sigue en desarrollo y se espera que se lleve a cabo una investigación exhaustiva para determinar las circunstancias exactas que rodearon el ataque. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue atenta a los acontecimientos y a las posibles repercusiones que este incidente pueda tener en el ámbito geopolítico.
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