El Ministerio de Trabajo y Economía Social ha convocado a los agentes sociales para negociar la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026, que será retroactiva. Se espera que la propuesta de aumento del SMI para este año no esté sujeta a tributación, siguiendo las recomendaciones de un comité de expertos.
Según las sugerencias de estos expertos, se plantea un aumento del 3,1% si el salario mínimo no tributa en el IRPF, o del 4,7% si comienza a tributar. Esto significaría un incremento de 37 euros al mes, alcanzando los 1.221 euros mensuales por catorce pagas si se mantiene exento de tributación, o un aumento de 56 euros al mes, llegando a los 1.240 euros al mes, si se decide su tributación en el IRPF.
El SMI ha comenzado el año en 1.184 euros al mes por catorce pagas, manteniéndose igual que al finalizar 2025. La propuesta de los sindicatos y la patronal difiere en cuanto a si el SMI debería tributar o no, con los sindicatos abogando por que empiece a tributar, mientras que los empresarios también desean que tribute, aunque proponen un aumento más moderado.
Uno de los principales puntos de conflicto en la negociación es la reforma de las reglas de absorción, con el Ministerio de Trabajo buscando evitar que los pluses y complementos salariales absorban la subida del SMI, postura que la CEOE rechaza.
En años anteriores, Trabajo ha alcanzado acuerdos únicamente con los sindicatos para subir el SMI, sin la participación de la CEOE. Se espera cerrar un acuerdo antes del 15 de enero, con una posible subida del 4,7% con tributación en el IRPF. La última vez que la CEOE respaldó un aumento del SMI fue en 2020.
El Gobierno aprobó en febrero pasado un aumento del 4,4% del SMI, con efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2025, alcanzando los 1.184 euros mensuales por catorce pagas. Trabajo no está obligado a negociar el incremento del SMI, solo a realizar consultas, pero busca llegar a un acuerdo con sindicatos y empresarios.
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